El Departamento de Acción Climática de la Generalitat ha confirmado este el hallazgo de ocho nuevos jabalíes muertos en la sierra de Coll...
El Departamento de Acción Climática de la Generalitat ha confirmado este el hallazgo de ocho nuevos jabalíes muertos en la sierra de Collserola, Barcelona, todos ellos positivos al virus de la peste porcina africana (PPA), apenas cinco días después de que se localizaran los seis primeros casos que encendieron todas las alarmas. Los cadáveres, localizados por agentes rurales en un radio de tres kilómetros entre Sant Cugat y Cerdanyola, presentaban hemorragias internas masivas y muerte súbita, síntomas clásicos del virus letal que ya ha arrasado el 40 % de la cabaña porcina en Asia y amenaza ahora con entrar en las granjas catalanas.
Con estos ocho nuevos positivos, el foco de Collserola suma 14 jabalíes infectados en menos de una semana, lo que ha obligado a declarar la zona como área de emergencia cinegética y sanitaria** en un perímetro de 15 km que incluye partes del Vallès Occidental, Baix Llobregat y Barcelonès. La Generalitat ha ordenado el sacrificio inmediato de todos los jabalíes en esa área (estimados en 2.500 ejemplares) y ha prohibido la entrada de personas, perros y vehículos no autorizados durante al menos 60 días. Además, se ha establecido un cordón sanitario con vallados eléctricos y cebos tóxicos en los límites del parque natural.
El virus, que no afecta a humanos pero mata al 100 % de los cerdos domésticos en 7-10 días, se transmite por contacto directo o a través de restos alimenticios contaminados. Los expertos señalan que los jabalíes de Collserola, que bajan cada noche a los contenedores de Barcelona en busca de comida, podrían haber contraído la PPA por desperdicios procedentes de Europa del Este introducidos ilegalmente. La proximidad del parque a barrios densamente poblados (Sant Gervasi, Sarrià, Les Corts) multiplica el riesgo de salto a granjas: Cataluña cuenta con 8,2 millones de cerdos (el 30 % del total español) y exporta 2.800 millones de euros anuales en porcino.
Ya se han cerrado preventivamente 42 explotaciones en un radio de 10 km y se han inmovilizado 180.000 animales a la espera de analíticas. Japón y Corea del Sur han suspendido temporalmente las importaciones catalanas, y China amenaza con hacer lo mismo si aparece un solo caso en granja. El sector calcula que un brote descontrolado costaría 5.000 millones de euros y 40.000 empleos en Cataluña.
Los vecinos de los barrios colindantes han recibido SMS de emergencia pidiendo no tocar jabalíes ni restos orgánicos y avisar al 112 ante cualquier animal muerto. En redes #PPACollserola supera los 1,1 millones de menciones, con vídeos de jabalíes en contenedores acumulando 30 millones de vistas.
Económicamente, Cataluña podría perder el 25 % de su PIB agroalimentario. Socialmente, aterroriza a 3 millones de barceloneses que conviven con jabalíes. Políticamente, coloca a la Generalitat ante su mayor crisis sanitaria animal desde la lengua azul. Collserola ya no es solo un parque: es la puerta de entrada de una pesadilla que puede tumbar la industria porcina española.





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