La Guardia Civil ha detenido en Dos Hermanas , Sevilla , a una mujer argelina de 27 años acusada de intentar dejar ciego a su hijo de dos a...
La Guardia Civil ha detenido en Dos Hermanas, Sevilla, a una mujer argelina de 27 años acusada de intentar dejar ciego a su hijo de dos años vertiendo durante meses un líquido irritante directamente en sus ojos, un caso de maltrato infantil extremo que ha conmocionado a toda Andalucía. La arrestada, identificada como A.K., fue puesta a disposición judicial tras ingresar en prisión provisional comunicada y sin fianza por delitos de lesiones graves con deformidad y maltrato habitual en el ámbito familiar. Los médicos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde el menor permanece ingresado en Oftalmología, han confirmado quemaduras químicas graves en ambos ojos con pérdida irreversible de visión en el ojo izquierdo y un 70 % en el derecho, además de cicatrices corneales que obligarán al niño a someterse a trasplantes de córnea antes de los cinco años.
El caso salió a la luz gracias a la denuncia de una pediatra del centro de salud de Montequinto que, al atender al pequeño por décima vez en seis meses por conjuntivitis crónica y úlceras corneales, detectó incongruencias en la versión materna y activó el protocolo de maltrato infantil. Los análisis toxicológicos revelaron restos de lejía diluida y amoniaco en las lágrimas del niño, sustancias que la madre guardaba en un frasco de colirio vacío en el domicilio familiar. Los investigadores hallaron también un diario manuscrito donde la mujer anotaba las fechas y cantidades exactas de líquido aplicado, con frases como «hoy tres gotas en cada ojo, llora menos» y «pronto será como su hermana». La otra hija de la detenida, una niña de siete años nacida en Argelia y que llegó a España en 2023, presenta ceguera total bilateral desde los tres años por lesiones idénticas, según los informes médicos argelinos aportados por Interpol.
La detenida, que residía en un piso de protección oficial en Dos Hermanas con sus dos hijos y percibía una ayuda de 700 euros mensuales, alegó ante los agentes que «quería que fueran ciegos para que nadie se los quitara», una declaración que ha helado a los servicios sociales. Los vecinos del bloque, que conocían a la mujer como reservada y religiosa, han confesado que nunca sospecharon nada porque los niños «casi nunca salían a la calle». La niña de siete años, que estudiaba en un colegio de educación especial, ha sido ingresada en un centro de menores mientras se resuelve su tutela, y los psicólogos trabajan en un caso de trauma severo agravado por la pérdida visual.
La juez ha decretado secreto de sumario, pero fuentes de la investigación confirman que la mujer actuaba sola y sin coacciones externas, descartando por ahora rituales religiosos o culturales. El pequeño de dos años, que aún no habla con fluidez, ha dibujado en el hospital ojos llorando con rotulador rojo, según las educadoras. La Guardia Civil ha precintado el piso y ha requisado 12 frascos de productos de limpieza modificados, además de vídeos del móvil materno donde se ve al niño gritando mientras recibe las gotas.
Dos Hermanas, con 140.000 habitantes, ha amanecido con pancartas de «Basta ya de maltrato infantil» en la plaza del Ayuntamiento y 2.000 vecinos concentrados en silencio. El alcalde ha anunciado un minuto de silencio diario hasta que el menor reciba el alta. En redes, #OjosParaVer supera el millón de interacciones, con un 80 % exigiendo la máxima pena. La Fiscalía de Menores ha solicitado la pérdida permanente de la patria potestad y una condena de 15 años. Este caso no solo destroza una infancia: rompe la confianza en un sistema que no vio venir el horror.





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