La Guardia Civil detuvo el 25 de octubre de 2025 a un hombre de 47 años y a una mujer de 48, ambos vecinos de Navalmoral de la Mata ( Cá...
La Guardia Civil detuvo el 25 de octubre de 2025 a un hombre de 47 años y a una mujer de 48, ambos vecinos de Navalmoral de la Mata (Cáceres), por el secuestro de un bebé de 18 meses en un bar del centro de la localidad, un suceso que ha conmocionado a la comunidad extremeña y que se resolvió en menos de 12 horas gracias a la rápida actuación policial. El niño fue sustraído cuando la madre, de 32 años y residente en el municipio, se ausentó unos instantes del local para atender una llamada telefónica, dejando al pequeño en su carrito junto a la mujer detenida, quien era conocida de la familia y había entablado conversación minutos antes. Los secuestradores, que huyeron en un Seat Ibiza gris, fueron localizados en una vivienda rural a 15 km del pueblo, donde el bebé fue hallado sano y salvo, envuelto en una manta y durmiendo, sin signos de maltrato ni sedación.
El secuestro ocurrió alrededor de las 19:30 horas en el Bar Los Arcos, un establecimiento frecuentado por familias en la avenida de las Angustias. La madre, que había acudido con su hijo para tomar un café con la detenida —una antigua compañera de trabajo—, salió al exterior para hablar por teléfono, confiando en que la mujer vigilara al niño. En ese intervalo de apenas tres minutos, la pareja tomó el carrito y abandonó el local sin levantar sospechas, dirigiéndose a su vehículo estacionado en una calle adyacente. Testigos alertaron a la madre al verla regresar sola, desencadenando una denuncia inmediata en la comisaría local. La Guardia Civil activó el protocolo de alerta por desaparición infantil, movilizando 50 agentes, drones térmicos y perros rastreadores, además de revisar cámaras de seguridad que captaron la huida del vehículo.
Los detenidos, identificados como M.A.G. y S.R.P., no tienen antecedentes penales, pero la mujer había expresado en redes sociales su deseo frustrado de ser madre tras varios abortos, un móvil que los investigadores consideran clave. El hombre, operario de una fábrica local, actuó como conductor y cómplice. La vivienda donde escondieron al bebé, una finca abandonada en las afueras de Navalmoral, carecía de agua corriente y electricidad, pero contenía pañales y leche infantil comprados horas antes. El niño fue devuelto a su madre esa misma noche, en un emotivo reencuentro en dependencias policiales que ha sido aplaudido por la comunidad.
Navalmoral de la Mata, con 17.000 habitantes y conocida por su tranquilidad, ha vivido horas de angustia. El Ayuntamiento decretó un día de luto simbólico, y 2.000 vecinos se concentraron en la plaza de España exigiendo más seguridad. La madre, que ha recibido apoyo psicológico, ha declarado que "confió en una conocida y pagó el precio". Los detenidos, en prisión provisional por secuestro de menor, enfrentan penas de 5 a 10 años.
El caso ha puesto en alerta a Extremadura, con un aumento del 20% en denuncias por intentos de sustracción infantil en 2025. Socialmente, ha unido a la localidad en solidaridad, con donaciones para cámaras en parques. Económicamente, el operativo costó 50.000 euros. Políticamente, refuerza demandas de más vigilancia. Este secuestro no solo robó un bebé: expuso la vulnerabilidad de la confianza en un pueblo pequeño.





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