El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha emitido un aviso NOTAM que cierra el espacio aéreo en el este de Puerto Rico, específica...
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha emitido un aviso NOTAM que cierra el espacio aéreo en el este de Puerto Rico, específicamente en el área del municipio de Ceiba, desde el 1 de noviembre de 2025 hasta el 31 de marzo de 2026, autorizando operaciones exclusivas de reabastecimiento de aviones "en caliente" en el aeropuerto local, una técnica que permite repostar aeronaves con motores en marcha para un despegue inmediato. Esta restricción, que abarca altitudes de 2.500 a 5.000 pies sobre el nivel del mar en un corredor marítimo al sur de Ceiba, se interpreta como una maniobra estratégica de acorralamiento que intensifica la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, en un contexto de operaciones encubiertas de la CIA y recientes bombardeos contra narcolanchas. El anuncio, confirmado por la Administración Federal de Aviación (FAA), obliga a cualquier aeronave no autorizada a presentar planes de vuelo y mantener comunicación constante con control aéreo, con sanciones que incluyen revocación de licencias y cargos criminales bajo el Código de EE.UU.
La medida, identificada como NOTAM FDC 5/9106, cubre un área sensible frente a la antigua base naval de Roosevelt Roads en Ceiba, reactivada en septiembre de 2025 como parte de la Operación "Caribbean Shield" contra el narcotráfico venezolano. Fuentes del Pentágono indican que el cierre facilita el entrenamiento de escuadrillas de caza F-35 y A-10 con reabastecimiento rápido, preparando posibles strikes contra instalaciones del Cartel de los Soles, respaldado por Maduro. El 13 de septiembre, cinco aviones de las escuadrillas 147 y 195 aterrizaron en Roosevelt Roads, marcando el mayor despliegue en la isla desde 1989, superior incluso a la invasión de Panamá. Esta prohibición aérea, que no afecta el Aeropuerto de San Juan pero sí vuelos comerciales en el corredor sureste, se da en vísperas de posibles ataques contra Venezuela, donde el Washington Post reporta que Maduro solicitó aviones, radares y misiles a Rusia, China e Irán ante la amenaza estadounidense.
La restricción, vigente hasta marzo de 2026, declara el área como "Espacio Aéreo de Defensa Nacional", permitiendo acciones contra intrusos, y coincide con el despliegue del buque de desembarco USS Iwo Jima y el destructor USS Gravely cerca de las costas venezolanas. El gobernador de Puerto Rico, Jenniffer González Colón, ha minimizado el impacto, asegurando que "no afectará la operación del Aeropuerto Rafael Hernández", pero ha generado alarma en la isla, con 10.000 residentes en Ceiba protestando por "militarización colonial". El cierre, que limita vuelos civiles en un radio de 20 millas náuticas, se interpreta como preparación para operaciones contra Maduro, acusado de dirigir un "narcoestado" con apoyo de Rusia y China.
Económicamente, podría costar 5 millones mensuales a aerolíneas como JetBlue, desviando rutas. Socialmente, ha unido a puertorriqueños en rechazo, con un 70% temiendo escalada contra Venezuela según sondeos locales. Políticamente, fortalece a Trump como agresivo, pero arriesga tensiones con la OEA. Esta prohibición no solo cierra cielos, sino que deja un legado de tensión en un Caribe al borde del conflicto.





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