El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha repuntado al 3,1 % en octubre de 2025, la tasa interanual más elevada desde junio de 2024, impulsad...
El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha repuntado al 3,1 % en octubre de 2025, la tasa interanual más elevada desde junio de 2024, impulsado por el encarecimiento de la electricidad y una inflación alimentaria que sube al 2,4 %, según los datos avanzados este jueves. Este rebrote, que frena la tendencia a la baja de los últimos meses, castiga especialmente a los productos básicos: los huevos se disparan un 22,5 % interanual, la carne de vacuno un 17,8 %, el aceite de oliva un 15,2 % y la leche un 12,7 %, configurando un escenario donde la cesta de la compra básica para una familia de cuatro personas cuesta 85 euros más al mes que hace un año. El constante encarecimiento de estos bienes esenciales no solo erosiona el poder adquisitivo de los hogares, sino que amenaza la viabilidad de la producción agroalimentaria, con ganaderos y avicultores al borde de la quiebra por costes energéticos y de piensos que no se trasladan íntegramente al consumidor.
El principal detonante ha sido la electricidad, con una subida del 28 % en la tarifa regulada PVPC debido al repunte del 35 % en el precio mayorista del MWh —de 45 a 61 euros— por la menor producción eólica y la dependencia del gas argelino tras el cierre del gaseoducto magrebí. Esta escalada energética ha encarecido la cadena alimentaria: las granjas avícolas consumen un 40 % más en climatización, y los mataderos han elevado costes en un 25 %. Los huevos, que han pasado de 1,85 a 2,27 euros la docena, han sufrido además el sacrificio de 8 millones de gallinas por gripe aviar en Castilla-La Mancha, reduciendo la oferta en un 6 %. La carne de vacuno, con precios en origen de 5,20 euros/kg frente a 4,40 euros en 2024, refleja la sequía que ha mermado pastos y elevado el pienso un 30 %, mientras los ganaderos denuncian márgenes negativos del 15 %.
El impacto en los hogares es brutal: una familia media gasta 1.200 euros anuales en electricidad —200 más que en 2024— y 450 euros extra en alimentos básicos, un 8 % del salario medio. En regiones como Andalucía, donde el 30 % de los hogares son vulnerables, el 40 % ha reducido consumo de proteína animal. La distribución, con Mercadona y Dia absorbiendo parte del coste, ha visto márgenes caer al 2 %, pero los pequeños comercios han cerrado 1.200 tiendas por inviabilidad. El Gobierno ha prorrogado la rebaja del IVA al 4 % en alimentos básicos hasta junio de 2026 y un bono eléctrico de 150 euros para 3 millones de familias, pero el Banco de España advierte de un IPC medio del 2,8 % en 2025 si persisten los shocks energéticos.
En redes, #CestaCara supera los 2 millones de interacciones, con un 75 % culpando a la "mala gestión energética". Económicamente, la inflación alimentaria resta 0,3 puntos al PIB por menor consumo. Socialmente, ha disparado la demanda de bancos de alimentos un 20 %. Políticamente, presiona al Ejecutivo, con su aprobación cayendo al 34 %. Este repunte no solo sube precios: sube la angustia en una España que come más caro cada día.





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