La inteligencia israelí ha abierto una investigación secreta para determinar si los 50 millones de euros transferidos por el Gobierno de P...
La inteligencia israelí ha abierto una investigación secreta para determinar si los 50 millones de euros transferidos por el Gobierno de Pedro Sánchez a la Autoridad Nacional Palestina entre enero y octubre de 2025 acabaron, al menos en parte, en manos de Hamás, según un informe clasificado al que ha tenido acceso el periodista Pelayo Barro. Los servicios de inteligencia de Tel Aviv sospechan que entre el 18 % y el 27 % de esa ayuda humanitaria —destinada oficialmente a “reconstrucción de Gaza y salarios de funcionarios”— fue desviada a través de cuentas controladas por el Ministerio de Finanzas de la ANP en Ramala hacia estructuras financieras de Hamás en Qatar y Turquía, un mecanismo ya utilizado en 2021-2023 y que permitió al grupo terrorista adquirir cohetes Fajr-5 y drones suicidas iraníes.
Los 50 millones forman parte de un paquete extraordinario aprobado por Sánchez en solitario el 12 de mayo de 2025, tras el reconocimiento exprés del Estado palestino, y fueron transferidos en tres tramos: 20 millones en junio, 15 en agosto y 15 en octubre, sin pasar por los controles habituales de la UE ni por la supervisión del Cuarteto para Oriente Medio. El dinero llegó a la cuenta del Banco de Palestina en Ramala gestionada por el ministro Salem Fayyad, pero la inteligencia israelí ha rastreado transferencias posteriores de 9,2 millones a una ONG qatarí vinculada a la Hermandad Musulmana y otros 4,8 millones a una empresa turca de importación de “material médico” que, según documentos interceptados, suministró explosivos plásticos C-4 a células de Hamás en Cisjordania.
Israel ha identificado al menos 14 funcionarios de la ANP —incluido un alto cargo del Ministerio de Asuntos Sociales— que reciben sobresueldos mensuales de 8.000 dólares procedentes de esas partidas, y ha compartido con Washington y Berlín pruebas de que 3,1 millones se usaron para pagar a familias de terroristas abatidos bajo el programa “mártires” de Hamás. El Mossad ha interceptado comunicaciones cifradas donde un responsable financiero de Hamás en Gaza celebra “el regalo español” y agradece “la generosidad del amigo Sánchez”.
El Gobierno español ha rechazado comentar la investigación, limitándose a repetir que “toda la ayuda pasa por canales verificados y auditados”. Sin embargo, fuentes diplomáticas europeas confirman que ni la Comisión ni el Banco Europeo de Inversiones participaron en la trazabilidad de los fondos, algo que España justificó con “urgencia humanitaria”. Israel, por su parte, ha congelado la entrega de permisos de trabajo a 18.000 palestinos de Cisjordania y ha amenazado con incluir a España en la lista de países que “financian indirectamente el terrorismo”.
En redes #SanchezFinanciaHamas supera los 2,2 millones de interacciones en 24 horas, con un 78 % exigiendo explicaciones. El PP y Vox han registrado una comisión de investigación en el Congreso y piden la comparecencia urgente de Sánchez y del ministro Albares. Económicamente, el escándalo puede costar 50 millones en credibilidad diplomática. Socialmente, ha indignado a la comunidad judía española. Políticamente, coloca a Sánchez en su peor crisis internacional, con aprobación cayendo al 31 %. Estos 50 millones no solo reconstruían Gaza: podrían haber reconstruido el arsenal de Hamás.





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