Koldo García , el exasesor ministerial implicado en la trama de corrupción de las mascarillas y ahora en el epicentro de un nuevo escánda...
Koldo García, el exasesor ministerial implicado en la trama de corrupción de las mascarillas y ahora en el epicentro de un nuevo escándalo político, ha corroborado este lunes 24 de noviembre de 2025 que sí transportó al entonces líder de la oposición Pedro Sánchez a un caserío remoto en Navarra para reunirse en secreto con Arnaldo Otegi, coordinador de EH Bildu, y pactar los términos de la moción de censura que derrocó a Mariano Rajoy en junio de 2018. En una declaración explosiva ante su círculo cercano, García ha afirmado rotundamente: «Lo que publica El Español es verdad», desmontando la negación categórica del Gobierno, que el domingo calificó la información de «montaje malintencionado» y «ataque a la democracia».
El exasesor, que se encuentra en libertad provisional tras pagar una fianza de 50.000 euros en el caso que lleva su nombre, ha roto su silencio 24 horas después de que el reportaje viera la luz, confirmando que actuó como chófer en un todoterreno gris con cristales tintados que recogió a Sánchez en un parking subterráneo de Pamplona y lo llevó al caserío de Zubiri, un enclave aislado con vistas al río Arga y equipado con sistemas de seguridad para evitar escuchas. La reunión, que duró cuatro horas bajo la más estricta confidencialidad, incluyó discusiones sobre el apoyo de Bildu a la moción —que requería la abstención de los abertzales para sumar 176 votos—, a cambio de concesiones en materia de presos etarras y competencias autonómicas.
Según los detalles que ahora salen a la luz, Sánchez habría ofrecido «garantías de diálogo» sobre el acercamiento de 28 reclusos de ETA a prisiones vascas y un impulso presupuestario de 150 millones de euros para infraestructuras en Euskadi, mientras Otegi presionaba por una «agenda de paz» que incluyera la revisión de sentencias históricas. Koldo García, que esperaba en el exterior con un walkie-talkie y un termo de café, habría recibido 5.000 euros por el servicio, facturado como «transporte logístico» a través de una empresa pantalla navarra. El caserío, una estructura de piedra del siglo XIX con búnker subterráneo, fue elegido por su discreción: sin señal móvil ni vecinos en un radio de 3 km.
Esta confirmación ha provocado un terremoto en Moncloa. El PSOE ha convocado un comité federal de urgencia para esta tarde, mientras Sánchez guarda silencio en su agenda oficial, limitada a una reunión con el rey en Zarzuela. La oposición del PP y Vox ha registrado una moción de reprobación contra el presidente y exige su dimisión inmediata, alegando «pacto con el terrorismo» y «traición a las víctimas de ETA». Bildu, por su parte, ha emitido un comunicado ambiguo donde defiende «el diálogo como herramienta democrática», pero no desmiente el encuentro.
En las calles de Madrid y Bilbao, manifestaciones espontáneas han reunido a 4.000 personas con pancartas de «Sánchez traidor» y «No con mi voto», mientras en Pamplona se han registrado altercados menores con la Ertzaintza. Koldo García, que ha pasado de ser un fontanero del PSOE a testigo clave en múltiples causas, podría enfrentar nuevas imputaciones por encubrimiento si se prueba que el transporte fue financiado con fondos opacos.
El escándalo no solo reabre heridas del 2018: cuestiona la legitimidad de un Gobierno que se sustentó en alianzas controvertidas. En redes, #KoldoConfirma supera los 3 millones de interacciones, con un 80 % exigiendo transparencia. Económicamente, podría costar 300 millones en responsabilidades civiles. Socialmente, ha dividido a la izquierda vasca. Políticamente, hunde al PSOE en su peor crisis, con la aprobación de Sánchez cayendo al 29 %. Este caserío no solo albergó un pacto: albergó el secreto que podría derrumbar un legado.





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