La Policía Nacional ha liberado a ocho mujeres extranjeras —cinco colombianas, dos venezolanas y una rumana, de entre 22 y 38 años— que era...
La Policía Nacional ha liberado a ocho mujeres extranjeras —cinco colombianas, dos venezolanas y una rumana, de entre 22 y 38 años— que eran explotadas sexualmente en un prostíbulo clandestino ubicado en un chalé aislado del polígono industrial Oeste de Alcantarilla, Murcia. La operación "Jaula Rota", ejecutada por la Brigada de Extranjería y Fronteras con apoyo de la UCRIF, ha desmantelado una red que obligaba a las víctimas a estar disponibles 24 horas al día, dormir hacinadas en colchones en el suelo de una habitación sin ventanas y forzar a los clientes al consumo de cocaína y éxtasis para maximizar ingresos. Los agentes han detenido a seis proxenetas —cuatro hombres y dos mujeres de nacionalidad española y colombiana— y han incautado 50.000 euros en efectivo, 2 kilos de cocaína, 1.000 pastillas de éxtasis y documentación falsa para 12 mujeres más.
El chalé, camuflado como "club de alterne" con letrero luminoso, funcionaba como una cárcel: las mujeres eran encerradas con candados electrónicos, vigiladas por cámaras y obligadas a trabajar sin descanso, atendiendo hasta 20 clientes diarios a 50 euros por servicio, de los cuales solo recibían 10 euros. Dormían en un cuarto de 12 metros cuadrados con literas improvisadas y un baño compartido sin agua caliente, alimentadas con comida caducada para minimizar gastos. La red las forzaba a inducir al consumo de drogas ofreciendo "paquetes combo" —sexo más sustancia— que elevaban la factura a 150 euros, con amenazas de palizas o deportación si se negaban. Tres víctimas presentaban lesiones por agresiones físicas, y una estaba embarazada de cinco meses sin atención médica.
La investigación comenzó en septiembre tras una llamada anónima al 062 de una clienta que alertó de "mujeres encerradas". Los agentes, infiltrados como clientes, grabaron conversaciones donde los proxenetas presumían de "ganar 5.000 euros diarios". El registro duró 8 horas, con perros antidroga y unidades de asalto que irrumpieron al amanecer. Las víctimas, que entraron en España con visados turísticos falsos prometiendo trabajos de camareras, han sido trasladadas a un centro de acogida en Murcia con protección policial y atención psicológica. La red movía 1,5 millones anuales, blanqueados en bares y locutorios de la zona.
Alcantarilla, con 42.000 habitantes, ha amanecido con el polígono acordonado y 300 vecinos concentrados exigiendo más controles. El Ayuntamiento ha anunciado el cierre definitivo del local y un plan de 200.000 euros para vigilancia. En redes, #LibresAlcantarilla supera el millón de interacciones, con un 80 % apoyando a las víctimas. Económicamente, el golpe desarticula 1,5 millones en ingresos ilegales. Socialmente, ha unido a asociaciones feministas en vigilias. Políticamente, presiona a la Región, con su aprobación al 50 %. Esta liberación no solo abre jaulas: abre esperanza en un Murcia que rechaza la esclavitud moderna.





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