Una noticia de mayo de 2025 ha vuelto a explotar en redes este fin de semana, alcanzando más de 15 millones de interacciones y convirtiénd...
Una noticia de mayo de 2025 ha vuelto a explotar en redes este fin de semana, alcanzando más de 15 millones de interacciones y convirtiéndose en tendencia mundial bajo el hashtag #EsclavaDeLaJuezONU. Lydia Mugambe, de 50 años, jueza del Tribunal Superior de Uganda y experta en derechos humanos vinculada a Naciones Unidas, fue condenada el 12 de mayo de 2025 por un tribunal de Oxford (Reino Unido) a seis años y cuatro meses de prisión por someter a una joven ugandesa de 22 años a esclavitud moderna durante casi dos años en su lujosa vivienda de cuatro plantas en el barrio de Jericho, uno de los más caros de la ciudad universitaria.
Mugambe, que cursaba un doctorado en Derechos Humanos en la Universidad de Oxford gracias a una beca de la ONU y el Commonwealth, mantenía a la víctima —identificada solo como “A.K.”— encerrada, sin salario, obligándola a trabajar 18 horas diarias como empleada doméstica y niñera de sus tres hijos. La joven dormía en el suelo del sótano, comía restos, no tenía acceso al exterior sin supervisión y sufría insultos constantes. La policía la liberó tras una denuncia anónima en noviembre de 2024, encontrando en la casa pasaporte confiscado, mensajes de WhatsApp donde Mugambe la amenazaba con “dejarla en la calle si no obedecía” y un contrato falso que la acusada usaba para justificar la situación ante vecinos.
El juez David Foxton, al dictar sentencia, fue contundente: “Usted, que imparte justicia en Uganda y enseña derechos humanos en Oxford, ha mostrado una hipocresía monstruosa. No ha expresado ni un ápice de arrepentimiento y ha intentado culpar a la víctima de su propia esclavitud”. Mugambe, que llegó a decir en juicio que la joven “era como de la familia” y que “en África se trabaja así”, fue declarada culpable de trata de personas, esclavitud moderna y fraude migratorio.
La viralidad actual se debe a que el vídeo de la sentencia, subido originalmente por un medio británico, ha sido recuperado por activistas africanos y cuentas feministas que lo comparan con casos de “colonialismo inverso”. En Uganda, el Colegio de Abogados ha abierto expediente para expulsarla de por vida, mientras la ONU ha suspendido toda colaboración con ella y ha iniciado una auditoría interna sobre cómo una persona con antecedentes de explotación laboral en Kampala (reportados en 2019) pudo obtener una beca de derechos humanos.
En redes, #HipocresiaONU y #LydiaMugambeEsclavista superan los 8 millones de menciones, con usuarios africanos exigiendo que devuelva su título de “Defensora de los Derechos de la Mujer” otorgado por la Unión Africana en 2022. La víctima, ahora protegida en un refugio británico, ha declarado que “la juez me decía que los derechos humanos eran para blancos, no para gente como yo”.
La condena ha reabierto el debate sobre la doble moral en instituciones internacionales: una jueza que dictaba sentencias contra la trata en Uganda tenía una esclava en su casa inglesa.





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