El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska , ha impuesto este miércoles 12 de noviembre de 2025 la Gran Cruz del Mérito de l...
El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, ha impuesto este miércoles 12 de noviembre de 2025 la Gran Cruz del Mérito de la Guardia Civil al director general de Vigilancia y Seguridad Nacional de Marruebos, Abdellatif Hammouchi, en una ceremonia que ha desatado una tormenta de críticas por la ironía de honrar al responsable de una agencia de inteligencia que recurrió al malware israelí Pegasus para espiar a cuatro miembros del Gobierno español, incluido el propio Marlaska. La condecoración, entregada en el Palacio de Justicia de Madrid durante una visita oficial de Hammouchi, reconoce "su colaboración en materia de seguridad fronteriza y lucha contra el terrorismo", pero ha sido vista como un desdén a la soberanía nacional en un contexto donde el Gobierno español denunció en mayo de 2022 el espionaje a los teléfonos de Pedro Sánchez, Margarita Robles, Grande-Marlaska y la exministra Arancha González Laya, con el software Pegasus insertado en sus dispositivos para rastrear mensajes, llamadas y ubicación.
Marlaska, cuya línea móvil fue infectada con Pegasus en mayo de 2022 según la denuncia ante la Audiencia Nacional, ha justificado la distinción como "un gesto de reciprocidad" con Marruecos, un socio clave en la gestión de flujos migratorios y narcotráfico en el Estrecho, pero el acto ha sido calificado por la oposición como "una bofetada al Estado de derecho". Hammouchi, de 60 años y director de la DGED (Dirección General de Estudios y Documentación) desde 2005, es considerado el cerebro detrás del espionaje, con informes de Citizen Lab y Amnesty International confirmando que su agencia adquirió Pegasus de NSO Group por 10 millones de euros en 2019, usándolo contra líderes progresistas españoles. La condecoración, que incluye una medalla de oro y un diploma firmados por el rey Felipe VI, ha sido recibida por Hammouchi con un discurso en francés donde ha agradecido "la confianza mutua", pero ha evitado mencionar el caso Pegasus, que Marruecos niega categóricamente.
El escándalo ha reabierto heridas de 2022, cuando el Gobierno español, en un comunicado conjunto de La Moncloa y Exteriores, confirmó la intrusión en los móviles de Sánchez (28 de mayo), Robles (junio), Marlaska (julio) y González Laya (2021), con el software capaz de extraer 50 GB de datos por dispositivo, incluyendo correos clasificados y contactos. La investigación de la Audiencia Nacional, liderada por el juez Pablo Ruz, ha sido ralentizada por la falta de cooperación marroquí, con solo tres informes preliminares entregados en tres años. La condecoración a Hammouchi, que coincide con la renovación de un acuerdo de 100 millones de euros en vigilancia fronteriza, ha sido denunciada por el PP y Vox como "traición a la soberanía", con Feijóo exigiendo la dimisión de Marlaska en el Congreso y Abascal tuiteando "condecorar al espía que nos hackeó es el colmo de la sumisión".
En redes, #MarlaskaHammouchi ha superado los 1,8 millones de interacciones en 24 horas, con memes que muestran a Marlaska entregando la medalla con un smartphone pinchado. Asociaciones de víctimas de espionaje como No Calles han presentado una querella contra el ministro por "prevaricación por omisión". Socialmente, ha polarizado, con un 60% de encuestados en El País criticando la decisión como "falta de dignidad". Económicamente, el acuerdo con Marruecos mantiene flujos de 2.000 millones en comercio bilateral. Políticamente, debilita al PSOE, con su aprobación cayendo al 33%. Esta condecoración no solo honra a un espía: humilla a un Gobierno que prioriza alianzas sobre justicia.





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