Una nueva masacre ha sacudido el sistema penitenciario de Ecuador con el hallazgo de al menos 21 reos sin vida en la cárcel de Machala, en ...
Una nueva masacre ha sacudido el sistema penitenciario de Ecuador con el hallazgo de al menos 21 reos sin vida en la cárcel de Machala, en la provincia de El Oro y fronteriza con Perú, sumándose a otros cuatro presos encontrados muertos la madrugada anterior en la misma prisión, elevando el saldo a 25 fallecidos en apenas 24 horas. Los primeros informes policiales apuntan a que las muertes fueron producto de asfixia, posiblemente por inhalación de humo tóxico o estrangulamiento en celdas superpobladas, un episodio que ha desbordado la capacidad de respuesta de las autoridades y ha reavivado el terror en un sistema carcelario que acumula más de 500 muertes violentas desde 2021. La cárcel de Machala, con capacidad para 800 internos pero albergando a 1.500, se ha convertido en el epicentro de esta tragedia, con cuerpos hallados en pabellones de máxima seguridad y pasillos comunes, generando escenas de caos donde familiares desesperados se agolparon en las puertas exigiendo información.
El descubrimiento de los 21 cuerpos ocurrió durante un recuento rutinario a las 17:30 horas, cuando guardias ingresaron a los pabellones 3 y 4 y encontraron a los reos tendidos en el suelo, con signos de cianosis y quemaduras leves en las vías respiratorias, según los primeros partes médicos. Horas antes, a las 04:00, cuatro internos habían sido hallados muertos en circunstancias similares, con el humo de un posible incendio intencionado —posiblemente iniciado con colchones— como causa principal. La prisión, conocida por su hacinamiento y el control de bandas como Los Choneros y Los Lobos, ha sido escenario de motines recurrentes, pero esta masacre por asfixia marca un nuevo nivel de brutalidad, con testigos internos hablando de "gases tóxicos liberados" y "celdas selladas" para eliminar rivales. El presidente Daniel Noboa ha decretado estado de excepción en el sistema penitenciario por 60 días, movilizando 5.000 militares para tomar el control de 35 cárceles, pero la oposición denuncia "falta de inteligencia" y "abandono estatal".
La cárcel de Machala, con 1.500 internos en un espacio para 800, sufre un hacinamiento del 87%, con celdas de 4 metros cuadrados para 12 personas y un 70% de reos sin sentencia firme. Las muertes por asfixia se suman a 120 ejecuciones en 2025, con el 80% atribuidas a guerras de carteles por rutas de cocaína hacia Perú. El Gobierno ha prometido 50 millones de dólares para reformas, pero familias de víctimas han bloqueado la vía Machala-Guayaquil con 500 personas exigiendo "justicia y cierre de prisiones". En redes, #MasacreMachala supera los 2 millones de interacciones, con un 65% culpando al Estado.
Económicamente, el caos penitenciario cuesta 200 millones anuales en seguridad. Socialmente, ha unido a familiares en duelo, con vigilias en Machala. Políticamente, debilita a Noboa, con su aprobación al 45%. Esta masacre no solo mata reos: expone un sistema colapsado en un Ecuador en guerra interna.





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