La web de RTVE colgó el artículo que ha hecho estallar los grupos de WhatsApp de curas y militares: «Las “matanzas de cristianos” en Nigeri...
La web de RTVE colgó el artículo que ha hecho estallar los grupos de WhatsApp de curas y militares: «Las “matanzas de cristianos” en Nigeria: no es un genocidio, son ataques terroristas y conflictos de tierras». En tres párrafos, VerificaRTVE liquida 7.087 cadáveres cristianos contados entre enero y agosto por la ONG Intersociety. «Los expertos consultados coinciden», repiten. Ninguno firma con nombre. El redactor estrella: un «analista» que nunca pisó Plateau.
En Makurdi, a 6.000 kilómetros, el padre Moses Aondoanenge Igba aún huele a pólvora. El Jueves Negro, 70 fieles quemados vivos dentro del campamento de desplazados que él dirigía. «Entraron a las tres de la mañana con AK-47 y bidones de gasolina. Gritaban “Allahu Akbar” mientras cortaban cabezas», cuenta por teléfono. TVE lo reduce a «conflicto de tierras». El padre ríe amargo: «¿Tierra? Quemaron la tierra, las Biblias y a mis niños».
En Madrid, la redactora jefa de VerificaRTVE, Marta Rodríguez, cita a Amnistía Internacional: «No detectamos violencia religiosa». A 200 metros, en la sede de Ayuda a la Iglesia Necesitada, cuelga el mapa interactivo: 19.100 iglesias atacadas en 2025, 1.100 comunidades cristianas borradas del mapa. El 69 % de los cristianos asesinados por su fe en el mundo son nigerianos. «Ellos cuentan balas; nosotros, cruces», suspira Regina Lynch, directora de proyectos.
El truco lingüístico es viejo: llamar «pastores fulani» a milicias que viajan en Toyota Hilux con lanzacohetes. TVE los presenta como vaqueros enfadados por el precio de la hierba. En Yelwata, junio de 2025, 100 granjeros degollados en 40 minutos. El líder tiv James Ayatse lo llamó «invasión genocida». VerificaRTVE responde: «Es un choque entre ganaderos fulani (musulmanes) y agricultores cristianos». Punto. Como si degollar por turnos fuera un malentendido vecinal.
En Abuja, el Gobierno de Bola Tinubu aplaude el artículo. «Interpretación falsa y divisiva», repiten. Mientras, el Ejército mira al cielo cuando los drones de Boko Haram sobrevuelan Maiduguri. En Washington, Trump ya tiene el plan de bombardeo encima de la mesa. En Bruselas, la Comisión Europea recorta la ayuda humanitaria: «No hay persecución religiosa, solo cambio climático».
En el bar La Catedral de Jos, los supervivientes brindan con Star Beer tibia. «Si TVE viniera una noche, grabarían el telediario en directo», bromea Sunday, que perdió tres hijos. Afuera, un cartel escrito a mano: «Se alquila tierra fértil. Solo musulmanes». Al lado, la iglesia de San Pedro, ahora mezquita Al-Fatah. Nadie protestó. Nadie tuiteó #NigeriaGenocidio.
En Torrespaña, el community manager borra 400 comentarios: «Fascistas», «islamófobos», «fake news». A las 12:03, cuelgan la rectificación: «Actualizado: algunos ataques sí mencionan a Alá». En Benue, el padre Moses entierra a otros 13. El agujero es tan grande que cabe un autobús. «Decidle a TVE que venga a contar tierras», grita mientras echa paladas. El viento se lleva el polvo y el olor a carne quemada.
Mañana, VerificaRTVE publicará «Diez bulos sobre el cambio climático en el Sahel». En Plateau, los fulani ya han rebautizado tres pueblos: Alá es grande. En la redacción, nadie enciende la tele para ver el funeral. Total, solo son conflictos de tierras. Y la tierra, al final, siempre se la quedan los que matan más rápido.





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