La Premier League inglesa ha cerrado un acuerdo histórico para retransmitir sus partidos en Corea del Norte a partir de enero de 2026, una...
La Premier League inglesa ha cerrado un acuerdo histórico para retransmitir sus partidos en Corea del Norte a partir de enero de 2026, una operación que marca la primera entrada oficial del fútbol británico en el país más hermético del mundo, pero bajo condiciones draconianas impuestas por el régimen de Kim Jong-un que incluyen acortar los encuentros a 60 minutos, emitirlos en diferido con hasta 48 horas de retraso, eliminar cualquier símbolo LGTBI+ de las camisetas y pantallas, sustituir textos en inglés por coreano y borrar digitalmente a cualquier jugador de origen surcoreano que aparezca en las imágenes. El pacto, firmado en secreto en Pekín entre ejecutivos de la liga y delegados del Ministerio de Deportes norcoreano, permitirá a 25 millones de ciudadanos acceder a 10 partidos por temporada a través de la televisión estatal KCTV, con un coste de licencia de 5 millones de dólares anuales que se pagarán en criptomonedas para evitar sanciones internacionales.
Los partidos, seleccionados entre los menos sensibles —evitando clásicos como Manchester United-Liverpool—, se reducirán a 60 minutos reales de juego, eliminando descansos y repeticiones, y se emitirán con un guion narrado en coreano que exaltará "la disciplina colectiva del fútbol inglés como ejemplo de orden socialista". Cualquier plano donde aparezca el brazalete arcoíris del capitán, publicidad LGTBI+ o banderas arcoíris en las gradas será censurado con efectos digitales, sustituyéndose por imágenes de banderas norcoreanas. Los textos en inglés de las camisetas, como nombres de jugadores o patrocinadores, serán sobreimpresos en hangul, y jugadores como Son Heung-min del Tottenham —estrella surcoreana— serán borrados frame por frame mediante IA, reemplazados por animaciones genéricas o planos vacíos. La narración evitará menciones a democracia, libertad o críticas al árbitro, y se insertarán mensajes de propaganda sobre "la superioridad del juche en el deporte".
El acuerdo, que incluye la construcción de un centro de edición en Pyongyang con 50 técnicos norcoreanos formados en Londres, ha sido justificado por la Premier como "puente cultural" y "oportunidad de ingresos en mercados emergentes", pero ha desatado una tormenta en Reino Unido. Clubes como Brighton y Arsenal han amenazado con boicotear los partidos seleccionados, mientras la FA ha exigido "garantías éticas". En Corea del Norte, el régimen ha anunciado que los encuentros se emitirán en pantallas gigantes en plazas públicas de Pyongyang, con entrada gratuita pero control de asistencia por comités locales. La operación se financia con 2 millones de dólares en ayuda humanitaria encubierta a través de ONG chinas.
En redes, #PremierEnCorea supera los 2,5 millones de interacciones, con un 80 % criticando la "sumisión al dictador". Socialmente, ha polarizado: un 60 % de británicos ve "traición a los valores". Económicamente, genera 5 millones anuales para la liga. Políticamente, debilita a Starmer, con su aprobación al 42 %. Esta entrada no solo lleva fútbol: lleva censura a un régimen que edita la realidad.





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