Greta Thunberg ha sido sancionada con la prohibición de pisar Venecia durante 48 horas y una multa de 150 euros después de que este sába...
Greta Thunberg ha sido sancionada con la prohibición de pisar Venecia durante 48 horas y una multa de 150 euros después de que este sábado 22 de noviembre de 2025 participara en una acción de protesta que tiñó de verde fosforito un tramo del Gran Canal, frente al Puente de Rialto, uno de los lugares más fotografiados del mundo. La activista sueca de 22 años, junto a otros ocho miembros de Extinction Rebellion Italia, vertió en el agua un tinte fluorescente no tóxico pero altamente visible, con el objetivo de denunciar la “inacción climática” ante la COP30 que se celebra en Brasil. La acción, que duró apenas siete minutos, generó un impacto visual inmediato: góndolas y vaporettos navegando entre aguas verde neón y cientos de turistas grabando la escena en directo.
La policía local intervino rápidamente: los nueve activistas fueron identificados en el acto, sus documentos retenidos y conducidos a la comisaría de San Marco. Tras tomar declaración, el alcalde Luigi Brugnaro aplicó de forma inmediata el artículo 30 del reglamento municipal de seguridad urbana que permite expulsar temporalmente de la ciudad a quien “altere gravemente el decoro o la tranquilidad pública”. Thunberg, que llevaba un chaleco salvavidas con el lema “End Fossil Fuels”, fue escoltada hasta la estación de Santa Lucia y obligada a tomar el primer tren hacia Milán, con la prohibición expresa de regresar a Venecia hasta el martes 25 de noviembre a las 12:00 horas.
La sanción ha desatado una oleada de reacciones. En redes #GretaVerde supera los 2,8 millones de interacciones: un 55 % la apoya como “necesario shock visual”, mientras un 40 % celebra la medida del alcalde con memes de góndolas radioactivas. El tinte, según los análisis de la ARPAV, desapareció en menos de cuatro horas sin daño ambiental, pero el impacto turístico fue inmediato: decenas de reservas de hotel canceladas y pérdidas estimadas en 800.000 euros solo el sábado.
Venecia, que ya prohibió en 2024 los megacruceros y los grupos de más de 25 turistas, refuerza así su política de “tolerancia cero” con el activismo disruptivo. Brugnaro declaró: “Aquí no se viene a hacer espectáculo con el patrimonio de la humanidad”. Extinction Rebellion Italia ha anunciado nuevas acciones en Roma y Florencia, mientras Thunberg tuiteó desde el tren: “Nos multan por usar agua y colorante, pero los gobiernos subsidian combustibles fósiles con billones. ¿Quién es el verdadero vándalo?”.
Económicamente, el episodio costará al menos 1,2 millones en imagen turística. Socialmente, polariza aún más el debate climático. Políticamente, fortalece a los alcaldes que priorizan el orden sobre la protesta. El Gran Canal ya no es verde, pero la bronca sí lo es.





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