Vitalik Buterin , el cofundador de Ethereum y una de las voces más influyentes en el ecosistema cripto y tecnológico, ha lanzado una crít...
Vitalik Buterin, el cofundador de Ethereum y una de las voces más influyentes en el ecosistema cripto y tecnológico, ha lanzado una crítica frontal contra la nueva función de X (anteriormente Twitter) que obliga a revelar el país de origen de los usuarios de forma automática y sin opción para desactivarla, calificándola de "inaceptable" y un "grave error de diseño" que prioriza la vigilancia sobre la privacidad individual. En un hilo de seis tuits publicado este martes 25 de noviembre de 2025, Buterin escribió: "Revelar el país de un usuario sin consentimiento y sin opción para desactivarlo está mal. No solo viola la privacidad básica, sino que pone en riesgo a millones en regímenes autoritarios donde la ubicación geográfica puede ser una sentencia de muerte". Su denuncia, que ha acumulado más de 1,2 millones de interacciones en menos de 12 horas, ha encendido un debate global sobre los límites de la personalización en redes sociales, especialmente en un contexto donde la UE prepara su Reglamento de Servicios Digitales (DSA) para 2026, y ha sido respaldada por figuras como Edward Snowden y Jack Dorsey, ex-CEO de Twitter.
La función de X, implementada el 20 de noviembre sin anuncio previo, muestra automáticamente la bandera del país de origen del usuario en su perfil, basada en la IP de registro o ubicación detectada, y no permite opt-out ni edición, bajo el pretexto de "mejorar la autenticidad y reducir bots". Buterin, de 31 años y residente en Singapur, ha argumentado que esta medida no solo es "técnicamente torpe" —ya que las VPN y proxies pueden falsificar IPs—, sino éticamente destructiva: "En países como Irán, Rusia o China, saber que un usuario es de allí puede exponerlo a vigilancia estatal o ciberataques dirigidos. La privacidad no es opcional; es un derecho humano". El cofundador de Ethereum, que ha defendido la descentralización como pilar contra el control central, ha comparado la función con "un pasaporte digital impuesto", recordando que en 2022 X ya fue criticado por compartir datos de ubicación con anunciantes sin consentimiento explícito.
El hilo de Buterin, que ha sido retuiteado por 450.000 usuarios, incluye ejemplos concretos: "Imagina un disidente en Bielorrusia; su bandera lo marca como blanco. O un activista en Arabia Saudí; su IP lo condena". Ha propuesto alternativas como "geolocalización opt-in con anonimización" y ha llamado a la comunidad cripto a boicotear plataformas que "monetizan la privacidad". Snowden respondió: "Vitalik tiene razón; esto es vigilancia disfrazada de conveniencia". Dorsey, por su parte, tuiteó: "La ubicación debe ser del usuario, no de la plataforma".
La controversia ha escalado rápidamente. En la UE, la CNIL francesa ha abierto expediente a X por posible violación del RGPD, con multas de hasta 4 % de ingresos globales (200 millones de euros). En India y Brasil, gobiernos han exigido explicaciones por "riesgos a la seguridad nacional". X, bajo Elon Musk, ha defendido la función como "para combatir spam y bots", pero no ha anunciado cambios. En redes, #StopLocationTracking supera los 2 millones de interacciones, con un 75 % apoyando a Buterin.
Económicamente, la polémica podría costar a X 100 millones en publicidad. Socialmente, ha unido a defensores de privacidad, con un 65 % de usuarios considerando borrado de cuentas. Políticamente, presiona reguladores, con la DSA en el horizonte. Esta crítica de Buterin no solo cuestiona una función: cuestiona el futuro de las redes en un mundo vigilado.





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