El Papa Francisco ha declarado, durante la audiencia general en el Aula Pablo VI , que el miedo al islam y a los inmigrantes musulmanes “...
El Papa Francisco ha declarado, durante la audiencia general en el Aula Pablo VI, que el miedo al islam y a los inmigrantes musulmanes “está presente pero a menudo generado por personas que están contra la inmigración y que tratan de mantener fuera a gente que puede ser de otro país, otra religión, otra raza”. En un tono directo y sin mencionar nombres ni países, el pontífice ha añadido: “Diría que todos necesitamos trabajar juntos para superar estos miedos que dividen, porque al final somos hermanos bajo el mismo Padre”.
Las palabras, pronunciadas ante 7.000 fieles y retransmitidas en directo por Vatican Media, han llegado apenas 48 horas después del atentado yihadista frustrado en Estrasburgo y en plena escalada de tensión migratoria en el Mediterráneo, donde 2025 ya registra 1.800 muertos en la ruta canaria. Francisco ha insistido en que “el miedo no es cristiano” y ha recordado la parábola del Buen Samaritano para subrayar que “el extranjero, aunque sea de otra fe, es mi prójimo”.
El mensaje ha generado reacciones inmediatas. En Italia, Matteo Salvini ha calificado las palabras de “irresponsables” y ha declarado que “el Papa habla de acogida, pero los italianos hablamos de seguridad”. En Francia, Marine Le Pen ha afirmado que “el Santo Padre debería rezar por las víctimas del islamismo en lugar de culpar a quienes defienden a sus ciudadanos”. En Polonia y Hungría, gobiernos conservadores han emitido comunicados defendiendo que “proteger las fronteras no es racismo, es responsabilidad”.
Desde la izquierda europea, sin embargo, el Papa ha recibido apoyo masivo: Pedro Sánchez ha tuiteado “Gracias, Santo Padre, por recordarnos la fraternidad universal”, mientras Yolanda Díaz ha convocado una rueda de prensa para “reivindicar la acogida como valor cristiano y progresista”.
En redes #PapaContraRacismo y #MiedoAlIslam compiten como tendencias mundiales con más de 4,1 millones de menciones combinadas. Organizaciones islamistas moderadas en Europa han agradecido el gesto, mientras colectivos de víctimas de atentados yihadistas han pedido al Vaticano “mayor prudencia”.
El Papa ya había generado polémica en septiembre al afirmar que “cerrar puertos es pecado”, pero esta vez ha ido más lejos al vincular directamente el rechazo a la inmigración con el racismo y la islamofobia. El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, ha matizado horas después que “el Santo Padre no señala causas, no culpa a personas concretas”.
Económicamente, la declaración no tiene impacto directo. Socialmente, profundiza la brecha entre católicos progresistas y tradicionalistas. Políticamente, refuerza la imagen de Francisco como líder moral de la izquierda global y complica aún más las relaciones con gobiernos conservadores europeos. El Papa no solo ha hablado de miedo: ha señalado con el dedo a quienes lo alimentan, y Europa arde en el debate.





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