El presidente de Castilla-La Mancha , Emiliano García-Page , ha elevado notablemente el tono contra Pedro Sánchez y ha situado la convocato...
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha elevado notablemente el tono contra Pedro Sánchez y ha situado la convocatoria de elecciones generales como la «única salida decente» a la crisis política e institucional que, según fuentes socialistas, la más grave desde la moción de censura de 2018. En un acto en Toledo junto a alcaldes y cargos del PSOE regional, García-Page ha advertido al presidente del Gobierno que «España no puede seguir así» y ha puesto fecha límite: «El 2026, o cambia de perspectiva, o puede ir a peor. Debe ofrecernos algo distinto en el 50º aniversario de la Transición».
El líder castellano-manchego ha sido especialmente duro con los pactos del Ejecutivo con Junts y ERC, a los que ha calificado de «humillación permanente» y de «chantaje intolerable». «No se puede gobernar España a cambio de impunidad para unos pocos», ha subrayado, en clara referencia a la ley de amnistía y a las cesiones en materia de financiación singular para Cataluña. García-Page ha recordado que él mismo votó en contra de la investidura de Sánchez en noviembre de 2023 precisamente por la inclusión de la amnistía en el acuerdo con los independentistas, y ha insistido en que «aquel ‘no’ sigue vigente».
Aunque ha evitado mencionar directamente la palabra «dimisión», varias veces ha repetido que «la única salida decente es la democrática», frase que en el PSOE se interpreta como una petición explícita de adelanto electoral. «Los españoles merecen pronunciarse, y cuanto antes mejor. No podemos llegar al 2027 con este clima de degradación institucional», ha añadido.
García-Page también ha cargado contra la gestión económica y la «falta de rumbo» del Gobierno, señalando que «la gente nota que el país va a la deriva mientras el presidente solo piensa en su supervivencia personal». Ha puesto como ejemplo la pérdida de peso de España en Europa, la inflación acumulada y el «descontrol» del déficit público, que Castilla-La Mancha, ha recordado, sí cumple gracias a su propia disciplina fiscal.
Dentro del PSOE, la intervención de García-Page ha caído como un jarro de agua fría en Ferraz. Varios barones consultados reconocen que el presidente manchego «ha dicho en voz alta lo que muchos piensan en privado», pero temen que su órdago debilite aún más a Sánchez en un momento de máxima fragilidad parlamentaria. En Moncloa, el mensaje se ha recibido con frialdad y se descarta cualquier adelanto electoral antes de las catalanas de mayo de 2026, como mínimo.
Con este movimiento, García-Page se consolida como la principal voz crítica dentro del socialismo español y se postula, de forma implícita, como posible candidato alternativo si la crisis deriva en un congreso extraordinario. Mientras, la oposición celebra: el PP ya habla de «rebelión interna en el PSOE y Vox califica las palabras del presidente manchego como «la prueba definitiva de que incluso los suyos reconocen el desastre».
En definitiva, la advertencia de García-Page no es un simple rapapolvo regional: es un ultimátum con fecha (2026) y una exigencia clara (elecciones) y una amenaza velada: si Sánchez no rectifica, el malestar socialista puede estallar antes incluso de lo previsto. El reloj de la legislatura acaba de acelerarse.





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