La Guardia Civil ha detenido en Garrucha (Almería) a una mujer de 28 años y su pareja sentimental, de 32, como presuntos autores de la muer...
La Guardia Civil ha detenido en Garrucha (Almería) a una mujer de 28 años y su pareja sentimental, de 32, como presuntos autores de la muerte violenta de Lucas, el hijo de cuatro años de la arrestada. El pequeño fue hallado sin vida en la playa de Las Marinas a las 07:15 horas del lunes por un paseante, envuelto en una manta infantil y con múltiples heridas de arma blanca en tórax y cuello. La autopsia ha confirmado que el niño fue asesinado entre las 23:00 y las 01:00 horas del domingo al lunes en el domicilio familiar, donde los agentes encontraron sangre en el salón, un cuchillo de cocina oculto en un armario y restos biológicos en el fregadero.
La investigación se activó el domingo por la tarde cuando el padre biológico del menor, separado de la madre desde hacía un año y con custodia compartida, denunció su desaparición al no recibirlo tras el fin de semana que le correspondía con la progenitora. Horas después, un vecino alertó de gritos en la vivienda y de que la pareja salió en coche con una manta grande. Los detenidos, que intentaron limpiar la casa con lejía y quemar ropa ensangrentada en una barbacoa del patio, fueron localizados en un bar de la localidad a las 04:00 horas del martes, aún con manchas de sangre en las zapatillas.
La madre, identificada como M.C.R., de nacionalidad española, y su pareja, J.A.M., de origen magrebí y con antecedentes por malos tratos a una anterior compañera, han pasado a disposición judicial este miércoles. El juez ha decretado prisión provisional comunicada y sin fianza para ambos por asesinato con alevosía y ensañamiento, al considerar que actuaron de común acuerdo y que el menor fue atacado mientras dormía. La mujer ha declarado que “el niño se cayó por las escaleras”, versión desmontada por la autopsia y los restos de sangre en cuchillo y fregadero.
Lucas, que acababa de cumplir cuatro años el 15 de noviembre, vivía alternadamente con su madre y su padre en Garrucha. El progenitor, devastado, ha sido atendido por psicólogos y ha pedido “justicia rápida”. Vecinos han colocado velas y peluches en la playa donde apareció el cuerpo, mientras cientos de personas han marchado en silencio hasta el Ayuntamiento exigiendo “pena máxima”.
En redes #JusticiaParaLucas supera los 2,1 millones de menciones, con un 92 % exigiendo prisión permanente revisable. El presidente de la Junta de Andalucía ha anunciado que la comunidad se personará como acusación popular.
Económicamente, el caso costará al erario más de 200.000 euros en investigación y protección a familiares. Socialmente, conmociona a un pueblo de 10.000 habitantes que conocía al pequeño por su sonrisa en el colegio. Políticamente, reaviva el debate sobre la custodia en casos de violencia vicaria. Lucas no solo fue asesinado: fue traicionado por quien debía protegerlo.





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