Un hombre de 38 años ha sembrado el pánico en una estación de tren de Tokio al atacar con un cuchillo y rociar un gas líquido irritante a ...
Un hombre de 38 años ha sembrado el pánico en una estación de tren de Tokio al atacar con un cuchillo y rociar un gas líquido irritante a los pasajeros, dejando 14 heridos —cinco de ellos graves— en un incidente que recuerda los ataques masivos de los últimos años en el país. El suceso ocurrió alrededor de las 19:30 horas en la estación de Shinjuku, una de las más transitadas del mundo con más de 3 millones de usuarios diarios, cuando el agresor, vestido con ropa oscura y mascarilla, comenzó a apuñalar indiscriminadamente a las personas que esperaban en el andén de la línea Yamanote.
Los heridos, de edades entre 18 y 65 años, incluyen a un estudiante universitario que recibió tres puñaladas en el abdomen y a una mujer de 45 años que inhaló el gas y sufrió quemaduras químicas en ojos y vías respiratorias. Los otros 12 presentaban cortes superficiales y síntomas de irritación por el gas, que los bomberos identificaron como una mezcla casera de ácido clorhídrico y cloro, capaz de causar ceguera temporal y problemas respiratorios graves. Los servicios de emergencia evacuaron a más de 2.000 pasajeros y cerraron la estación durante tres horas, mientras equipos especializados en materiales peligrosos descontaminaban el andén.
La Policía Metropolitana de Tokio detuvo al sospechoso en el lugar tras ser reducido por varios pasajeros valientes que lo desarmaron con paraguas y maletines. El hombre, identificado como un desempleado de 38 años residente en la prefectura de Saitama, llevaba una mochila con más cuchillos y botellas de líquido, y gritaba frases incoherentes sobre “venganza contra la sociedad”. Los agentes han encontrado en su domicilio propaganda extremista y un diario donde detallaba el plan durante semanas, motivado por resentimiento personal tras perder su empleo y una ruptura sentimental.
Los heridos graves han sido trasladados al Hospital Universitario de Tokio, donde cuatro permanecen en la UCI con pronóstico reservado por lesiones en órganos vitales y complicaciones respiratorias. El resto ha sido dado de alta tras recibir tratamiento por cortes y exposición al gas. El primer ministro ha convocado una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional y ha prometido “medidas más duras contra la violencia urbana”.
Tokio, que ya sufrió un apuñalamiento masivo en 2021 en un tren con 17 heridos y otro en 2019 en Kawasaki con dos muertos, ha reforzado la seguridad en estaciones con más patrullas y detectores de metales. El incidente ha generado conmoción en una sociedad acostumbrada a bajos niveles de criminalidad violenta, y ha reabierto el debate sobre la salud mental y el control de sustancias químicas.
En redes, #AtaqueTokio supera los 2,1 millones de interacciones, con un 80 % exigiendo más vigilancia en transporte público. El atacante, que no tiene antecedentes penales graves, enfrentará cargos por intento de homicidio múltiple y posesión de armas prohibidas, con penas que podrían superar los 20 años.
Económicamente, el cierre de Shinjuku ha afectado a miles de commuters en plena temporada navideña. Socialmente, aterroriza a una ciudad de 14 millones de habitantes. Políticamente, presiona al Gobierno por respuestas ante la violencia impredecible. Un cuchillo y un gas en un andén no solo hieren cuerpos: hieren la sensación de seguridad en una Japón que creía haber dejado atrás el terror.





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