Adif ha decidido limitar de forma temporal la velocidad máxima a 220 kilómetros por hora en un tramo de 28 kilómetros de la línea ferroviar...
Adif ha decidido limitar de forma temporal la velocidad máxima a 220 kilómetros por hora en un tramo de 28 kilómetros de la línea ferroviaria Ourense-Santiago, una de las más sensibles del corredor gallego y escenario del trágico accidente del tren Alvia en Angrois hace trece años. La medida fue adoptada tras recibir varios avisos de maquinistas que alertaron sobre el estado de la vía y sobre ciertas irregularidades detectadas durante la circulación, lo que llevó a activar los protocolos de seguridad para prevenir cualquier riesgo adicional.
Según fuentes del gestor de infraestructuras, la reducción de velocidad se aplica como una medida preventiva mientras se realizan inspecciones técnicas más exhaustivas y trabajos de mantenimiento correctivo. Los avisos de los conductores se referían a vibraciones anómalas, desgaste en algunos tramos de carril y posibles desajustes en la geometría de la vía, factores que, aunque no implican un peligro inmediato, sí pueden comprometer la estabilidad del tren a altas velocidades si no se corrigen a tiempo. Ante esta situación, Adif optó por actuar con cautela y priorizar la seguridad de los pasajeros.
El tramo afectado forma parte de una línea clave para las comunicaciones entre el interior de Galicia y su capital, con un elevado tráfico de servicios de media y larga distancia. La limitación implica que los trenes deberán circular a una velocidad inferior a la habitual en ese sector, lo que podría provocar ligeros retrasos en algunos servicios, aunque desde Renfe aseguran que el impacto en los horarios será mínimo y que se informará puntualmente a los viajeros si se producen alteraciones significativas.
La noticia ha reavivado inevitablemente el recuerdo del accidente de Angrois, ocurrido en julio de 2013, cuando un tren Alvia descarriló a la entrada de Santiago de Compostela causando la muerte de 79 personas y dejando más de un centenar de heridos. Aquel suceso marcó un antes y un después en el debate sobre la seguridad ferroviaria en España y sobre la gestión de los sistemas de control de velocidad y señalización. Desde entonces, la línea ha sido objeto de múltiples revisiones y mejoras, aunque cada incidencia vuelve a colocarla bajo el foco mediático y social.
Los sindicatos de maquinistas valoraron positivamente la rapidez con la que se ha respondido a sus advertencias, subrayando la importancia de escuchar la experiencia de quienes circulan a diario por la red. “Es fundamental que cualquier anomalía se atienda de inmediato, porque la seguridad depende de una suma de pequeños detalles”, señalaron representantes del colectivo, que llevan tiempo reclamando una mayor inversión en mantenimiento preventivo y en modernización de infraestructuras.
Por su parte, Adif ha anunciado que en los próximos días se intensificarán las labores de auscultación de la vía, con mediciones de precisión y revisiones de los elementos de sujeción, balasto y drenaje. No se descarta que, si se detectan deficiencias relevantes, la limitación de velocidad se mantenga durante varias semanas o incluso se amplíe a otros tramos cercanos. El objetivo, insisten desde la entidad, es garantizar que las condiciones de circulación sean plenamente seguras antes de restablecer los parámetros habituales.
Mientras tanto, asociaciones de víctimas del accidente de Angrois han reclamado transparencia y una comunicación clara sobre las causas de este nuevo episodio, recordando que la confianza en el sistema ferroviario se construye con información veraz y con una vigilancia constante. Para muchos ciudadanos, la reducción de velocidad no es solo una medida técnica, sino también un recordatorio de que la memoria de aquella tragedia sigue presente y de que la seguridad debe situarse siempre por encima de cualquier otra consideración.





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