El avión de la aerolínea estatal colombiana Satena que desapareció la mañana de este miércoles 28 de enero en el departamento de Norte de S...
El avión de la aerolínea estatal colombiana Satena que desapareció la mañana de este miércoles 28 de enero en el departamento de Norte de Santander, en el noreste de Colombia, fue finalmente encontrado siniestrado y las autoridades confirmaron que no hay sobrevivientes entre sus 15 ocupantes, informó el Gobierno colombiano y la propia aerolínea.
La aeronave, un Beechcraft 1900D con matrícula HK-4709, despegó del aeropuerto Camilo Daza en Cúcuta alrededor de las 11:42 de la mañana, rumbo al aeropuerto Aguas Claras de Ocaña, con 13 pasajeros y dos tripulantes a bordo. Tenía previsto aterrizar poco más de veinte minutos después, pero perdió contacto con el control de tráfico aéreo a las 11:54 y desde entonces se había activado un operativo de búsqueda y rescate.
Pasadas varias horas de incertidumbre, campesinos de la vereda Curasica, en el municipio de Playa de Belén, localizaron los restos del avión en una zona montañosa de difícil acceso. Al notificar a las autoridades, estas confirmaron que no se hallaron personas con vida en el sitio del siniestro.
Las labores de búsqueda involucraron unidades de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, equipos de la Aeronáutica Civil y recursos de la propia Satena, quienes sobrevolaron y rastrillaron la región donde se perdió la señal de la aeronave. La última posición registrada por radares la situaba entre los municipios de La Playa de Belén y Hacarí, un área caracterizada por montañas y vegetación densa, lo que dificultó inicialmente la localización del avión.
De inmediato tras confirmarse el hallazgo, Satena emitió un comunicado lamentando lo ocurrido y expresando sus condolencias a familias y allegados de los pasajeros y tripulantes. La noticia del accidente ha generado consternación en Colombia, donde la aerolínea estatal es conocida por operar rutas domésticas en regiones apartadas del país.
Entre los fallecidos viajaban figuras públicas, incluyendo al congresista Diógenes Quintero Amaya, quien representaba un escaño en la Cámara de Representantes, y Carlos Salcedo, candidato para una curul en las próximas elecciones, según confirmaron diversas fuentes periodísticas. Ambos se desplazaban con sus equipos por motivos oficiales.
El accidente ha reavivado el debate sobre las condiciones de operación en rutas aéreas regionales de Colombia, donde las condiciones geográficas y climáticas pueden representar riesgos adicionales para la navegación. La zona del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, es conocida por su orografía compleja y por estar expuesta a fenómenos meteorológicos que pueden cambiar rápidamente, lo que complica tanto el vuelo como las labores de búsqueda cuando hay emergencias.
Las autoridades aeronáuticas han informado que la Dirección de Investigación de Accidentes de la Aerocivil ya inició las labores para esclarecer las causas que llevaron a la pérdida de comunicación y al posterior siniestro del avión. Se espera que se realicen análisis de los datos de radar, condiciones meteorológicas al momento de la desaparición y posibles fallas técnicas, aunque los detalles concretos podrían tardar días o semanas en conocerse.
En medio de la tragedia, familiares y amigos de las víctimas han recibido acompañamiento psicológico y humanitario por parte de las autoridades locales, mientras se organizan los procedimientos para la identificación y repatriación de los cuerpos. Este accidente representa una de las peores tragedias aéreas recientes en Colombia y ha generado un profundo dolor en toda la sociedad.





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