Las labores para normalizar la zona del grave accidente ferroviario de Adamuz entran en una fase clave con la inminente retirada de los do...
Las labores para normalizar la zona del grave accidente ferroviario de Adamuz entran en una fase clave con la inminente retirada de los dos últimos vagones del tren Iryo que descarriló en el siniestro. La Junta de Andalucía ha informado de que en las próximas horas se acometerá una operación de alta complejidad técnica que permitirá liberar progresivamente las vías y facilitar el acceso al segundo convoy implicado, el tren Alvia, cuya retirada aún permanece pendiente.
Según el dispositivo desplegado, una grúa de gran tonelaje se encargará de levantar y desplazar los dos últimos coches del tren Iryo, mientras que de forma paralela se procederá al apuntalamiento del penúltimo vagón. Esta medida preventiva tiene como objetivo evitar un posible vuelco durante las maniobras, ya que parte de la estructura permanece inestable tras el descarrilamiento y el impacto. Los técnicos han diseñado una intervención milimétrica para reducir al máximo el riesgo de nuevos desplazamientos de material ferroviario, que podrían comprometer tanto la seguridad de los operarios como el estado de la infraestructura.
Una vez completada esta primera fase, se desbloqueará el acceso a la zona central del accidente, lo que permitirá la entrada de una segunda grúa encargada de iniciar la retirada del tren Alvia. Esta actuación resulta fundamental para despejar completamente el trazado y permitir la inspección detallada de la vía, los sistemas de señalización y los elementos mecánicos de ambos convoyes. La retirada de los vagones no solo persigue la reapertura progresiva de la línea, sino que también constituye un paso imprescindible para que los equipos de investigación puedan reconstruir con precisión la secuencia de los hechos.
En las últimas horas se han incorporado a las labores la maquinaria pesada y el personal especializado de Tragsa, movilizados de urgencia para reforzar un dispositivo que ya cuenta con técnicos ferroviarios, ingenieros de obra civil, bomberos y equipos de seguridad. La llegada de estos refuerzos ha permitido ampliar el perímetro de trabajo y acelerar las tareas de estabilización del terreno, que había quedado seriamente dañado tras el impacto y el arrastre de varios vagones fuera de la plataforma ferroviaria.
Las maniobras se desarrollan bajo estrictos protocolos de seguridad. Cada movimiento de las grúas es supervisado por responsables técnicos que evalúan en tiempo real la resistencia de las estructuras, la tensión de los cables y la estabilidad de los apoyos. El objetivo es evitar cualquier colapso inesperado que pueda provocar nuevos daños materiales o retrasar aún más una operación que ya se considera una de las más complejas realizadas en la red ferroviaria andaluza en los últimos años.
La retirada de los vagones permitirá, además, iniciar una evaluación exhaustiva del estado de las traviesas, carriles y balasto en el tramo afectado. Los primeros reconocimientos visuales apuntan a deformaciones importantes en varios metros de vía, lo que obligará a una intervención profunda antes de autorizar cualquier circulación. Ingenieros y peritos trabajan con la previsión de sustituir segmentos completos de infraestructura y revisar los sistemas de control para garantizar que no queden daños ocultos que puedan comprometer la seguridad futura.
Mientras tanto, la zona de Adamuz continúa acordonada y bajo vigilancia permanente. Las autoridades mantienen activo un centro de coordinación desde el que se dirigen tanto las labores técnicas como la atención a familiares y afectados. Aunque la prioridad inmediata es retirar los convoyes y asegurar la vía, también se sigue recopilando información clave para esclarecer las causas del accidente. La posición final de los vagones, los puntos de impacto y las marcas sobre el carril serán determinantes para reconstruir la dinámica del descarrilamiento.
Los responsables del operativo confían en que, si las condiciones meteorológicas lo permiten y no surgen complicaciones imprevistas, la retirada del tren Iryo pueda completarse en las próximas horas. A partir de ese momento, el foco se trasladará al tren Alvia, cuya extracción se prevé igualmente compleja debido a la deformación de algunos coches y a su proximidad a zonas inestables del terraplén.
La operación marca un hito decisivo en la gestión de la emergencia. Con la liberación progresiva de la vía, se abre el camino para iniciar las tareas de reparación y, posteriormente, planificar la reanudación del tráfico ferroviario en el tramo afectado. Sin embargo, las autoridades han subrayado que no habrá plazos cerrados hasta que concluyan tanto la retirada completa de los trenes como la evaluación técnica de la infraestructura.
Adamuz sigue así pendiente de una operación que no solo permitirá avanzar hacia la normalización del servicio, sino que también aportará claves fundamentales para comprender qué ocurrió en uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados en la zona. La retirada de los últimos vagones representa el primer paso visible hacia el cierre material del siniestro, aunque la investigación y las consecuencias humanas de la tragedia seguirán marcando la agenda durante semanas.





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