El Departamento de Estado de Estados Unidos ha emitido una alerta de seguridad urgente el 10 de enero de 2026, instando a todos los ciudada...
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha emitido una alerta de seguridad urgente el 10 de enero de 2026, instando a todos los ciudadanos estadounidenses presentes en Venezuela a **abandonar el país inmediatamente**. Esta recomendación se produce en un contexto de extrema inestabilidad tras recientes eventos que han sacudido la nación sudamericana, donde la situación de seguridad se describe como "fluida" y altamente peligrosa.
Venezuela mantiene desde hace años el nivel máximo de advertencia de viaje (Nivel 4: No Viajar), debido a riesgos graves como detención arbitraria, tortura en custodia, terrorismo, secuestro, aplicación arbitraria de leyes locales, delincuencia violenta, disturbios civiles y una infraestructura sanitaria deficiente. Desde marzo de 2019, la Embajada de Estados Unidos en Caracas suspendió sus operaciones, por lo que el gobierno estadounidense no puede ofrecer asistencia consular ni servicios de emergencia a sus nacionales en el territorio. Todas las gestiones se manejan desde la Embajada en Bogotá, Colombia.
La alerta específica destaca informes creíbles de grupos de milicias armadas, conocidas como **colectivos**, que han establecido bloqueos y retenes improvisados en carreteras principales. Estos grupos, leales al régimen y a menudo operando en motocicletas con armas, detienen vehículos y registran a pasajeros en busca de cualquier evidencia de ciudadanía estadounidense o de presunto apoyo a Estados Unidos. Esta práctica representa una amenaza directa para cualquier persona que pueda ser identificada como estadounidense, aumentando exponencialmente el riesgo de detención arbitraria, violencia o peor.
El llamado a la evacuación inmediata coincide con la reanudación parcial de vuelos internacionales hacia y desde Venezuela, lo que abre una ventana limitada para la salida. Las autoridades estadounidenses recomiendan a los ciudadanos verificar constantemente la información de las aerolíneas, ya que los boletos están en alta demanda y la disponibilidad es escasa. Antes de cualquier desplazamiento, se insta a extremar precauciones: evitar viajes por carretera cuando sea posible, permanecer alerta al entorno, inscribirse en el programa Smart Traveler Enrollment Program (STEP) para recibir actualizaciones y preparar planes de contingencia, dado que no habrá apoyo oficial en caso de emergencia.
Este incremento en la tensión parece vinculado a la operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026, que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, acusados de narcoterrorismo. El ataque generó una respuesta represiva interna, con movilización de fuerzas paramilitares para imponer control, patrullar calles y revisar dispositivos móviles en busca de contenidos opositores o pro-estadounidenses. Aunque el gobierno interino ha intentado proyectar estabilidad, los cortes intermitentes de electricidad y servicios básicos persisten, agravando el caos.
La recomendación del Departamento de Estado subraya que permanecer en Venezuela equivale a exponerse a peligros incontrolables, sin red de protección consular. Para los pocos estadounidenses que aún permanecen —ya sean residentes, turistas o con doble nacionalidad—, el mensaje es claro: la prioridad es salir lo antes posible mientras existan opciones comerciales viables. La comunidad internacional observa con preocupación cómo esta crisis podría derivar en mayor inestabilidad regional, con posibles flujos migratorios y repercusiones en países vecinos.





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