El Papa León XIV expresó su preocupación por la situación que atraviesa Venezuela y pidió que prevalezca “el bien del querido pueblo venez...
El Papa León XIV expresó su preocupación por la situación que atraviesa Venezuela y pidió que prevalezca “el bien del querido pueblo venezolano”, subrayando la necesidad de garantizar la soberanía del país en un contexto marcado por tensiones internas y presiones externas. El pontífice hizo un llamado a la conciencia de los actores políticos, sociales e internacionales para que se anteponga el bienestar de la población a cualquier interés particular o geopolítico.
El mensaje del Papa se enmarca en la tradición diplomática de la Santa Sede, que históricamente ha abogado por el diálogo, la paz y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. En sus palabras, León XIV remarcó que Venezuela es una nación con una profunda riqueza humana, cultural y espiritual, y que su pueblo ha demostrado resiliencia frente a las dificultades. En este sentido, pidió que se creen las condiciones necesarias para que los venezolanos puedan vivir con dignidad, acceder a oportunidades y decidir su futuro sin imposiciones.
El pontífice también destacó la importancia del respeto a la soberanía como principio fundamental del derecho internacional. Señaló que cualquier proceso de acompañamiento o mediación debe partir del reconocimiento pleno de la voluntad popular y de las instituciones nacionales, evitando acciones que puedan agravar la polarización o el sufrimiento de la población. En su mensaje, insistió en que la paz duradera solo es posible cuando se construye desde dentro, con la participación sincera de todos los sectores de la sociedad.
Asimismo, el Papa León XIV dirigió palabras de aliento a las comunidades eclesiales y a las organizaciones humanitarias que trabajan en el país, reconociendo su labor en favor de los más vulnerables. Subrayó que la Iglesia seguirá acompañando al pueblo venezolano a través de la oración, la ayuda solidaria y la promoción del encuentro, manteniéndose cercana a quienes padecen las consecuencias de la crisis social y económica.
El llamado papal incluyó una exhortación a los líderes a optar por el diálogo como única vía legítima para resolver las diferencias. León XIV recalcó que el enfrentamiento y la exclusión no conducen a soluciones reales, mientras que la escucha mutua y la búsqueda de consensos pueden abrir caminos de reconciliación. En este marco, pidió responsabilidad y prudencia en el uso del poder y del lenguaje público, para evitar la escalada de conflictos.
Finalmente, el Papa invitó a la comunidad internacional a actuar con sensibilidad y respeto, recordando que toda acción que afecte a Venezuela debe tener como centro a su gente. Reiteró que la solidaridad auténtica no se impone, sino que acompaña y fortalece las capacidades del propio pueblo. Con este mensaje, León XIV reafirmó la posición de la Santa Sede como voz moral que aboga por la justicia, la paz y la dignidad humana, poniendo en el centro el bien común del pueblo venezolano.





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