Francia ha cerrado la Nochevieja de 2025 con un preocupante aumento de la violencia urbana: 1.173 vehículos han sido incendiados en todo ...
Francia ha cerrado la Nochevieja de 2025 con un preocupante aumento de la violencia urbana: 1.173 vehículos han sido incendiados en todo el país, lo que representa un incremento del 19 % respecto a los 984 coches quemados el año anterior. Las fuerzas del orden han realizado 505 arrestos durante la noche, un 20 % más que los 420 del año previo, y han procedido a 403 detenciones preventivas o en flagrante, frente a las 310 de 2024. Estas cifras, que marcan un nuevo récord en la última década, reflejan una escalada en los disturbios tradicionales de Fin de Año, especialmente en barrios sensibles de grandes ciudades y periferias.
El ministro del Interior ha desplegado un dispositivo excepcional con más de 90.000 agentes —policías, gendarmes y bomberos— para vigilar las celebraciones, pero la noche ha estado marcada por enfrentamientos violentos, lanzamiento de proyectiles y uso de artefactos pirotécnicos contra las fuerzas de seguridad. Los incendios de coches, una práctica recurrente en ciertas zonas desde los años 90, se han concentrado en regiones como Île-de-France, Auvergne-Rhône-Alpes y Provenza-Alpes-Costa Azul, con focos particularmente intensos en Estrasburgo, Lyon y los suburbios parisinos de Seine-Saint-Denis.
Además de los vehículos quemados, la noche ha dejado un saldo trágico en términos humanos: dos hombres han resultado heridos de bala en distintos incidentes en París, uno de ellos en estado grave tras un tiroteo en el distrito XVIII relacionado con ajustes de cuentas. En Marsella, un hombre de 32 años ha sido asesinado a puñaladas en el centro de la ciudad durante una pelea callejera que degeneró en violencia mortal. Estos episodios, aunque no directamente vinculados a los disturbios por coches, contribuyen a una sensación de inseguridad que ha empañado las celebraciones en las principales urbes francesas.
Las autoridades han destacado que, pese al aumento de incidentes, no se han registrado atentados terroristas ni disturbios a la escala de años anteriores como 2019 o 2020. Sin embargo, el despliegue masivo de antidisturbios CRS y el uso de drones y cámaras de vigilancia han sido clave para contener la situación. En algunas ciudades, como Nantes y Toulouse, se han producido enfrentamientos directos con lanzamiento de cócteles molotov, que han requerido el uso de gases lacrimógenos y cañones de agua.
El Gobierno ha prometido “tolerancia cero” con los autores de estos actos vandálicos y ha anunciado que los 505 arrestados pasarán a disposición judicial en las próximas horas, con peticiones de prisión preventiva para los reincidentes. Las aseguradoras ya calculan pérdidas superiores a los 50 millones de euros solo por los vehículos incendiados, una factura que recae en última instancia en los propietarios y en las primas colectivas.
Esta Nochevieja ha sido la más violenta desde la pandemia, con un aumento que las autoridades atribuyen a la “fatiga social” post-crisis económica y a la proliferación de grupos organizados que aprovechan la fecha para desafiar al orden público. Las redes sociales han estado inundadas de vídeos de coches en llamas y enfrentamientos, con hashtags como #NouvelAnEnFeu acumulando millones de visualizaciones.
Francia amanece con las calles llenas de cenizas y vehículos calcinados, un ritual de Fin de Año que, lejos de disminuir, se intensifica. Los 1.173 coches quemados no son solo metal fundido: son el símbolo de una violencia urbana que el país no logra erradicar, y que cada 31 de diciembre recuerda que la cohesión social sigue siendo un desafío pendiente.





.png)



COMMENTS