La Fiscalía ha solicitado formalmente la anulación de la condena impuesta al ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por un de...
La Fiscalía ha solicitado formalmente la anulación de la condena impuesta al ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por un delito de revelación de secretos, en un escrito que reprocha duramente al Tribunal Supremo haber ignorado pruebas relevantes durante el proceso. La número dos de la Fiscalía ante el Alto Tribunal ha argumentado que la nota de prensa cuya difusión motivó la sentencia —y que supuestamente revelaba datos protegidos sobre una investigación— contenía exclusivamente informaciones que ya eran públicas en el momento de su emisión, por lo que no existió vulneración alguna del secreto profesional.
El caso se remonta a la difusión de un comunicado oficial desde la Fiscalía General del Estado en el que se detallaban aspectos de una investigación en curso relacionada con un alto cargo político. El Supremo condenó a García Ortiz por considerar que esa nota exponía datos reservados que podían comprometer el procedimiento, imponiéndole una pena de inhabilitación especial y una multa. Sin embargo, el nuevo escrito de la Fiscalía —presentado como recurso de revisión— sostiene que los hechos mencionados en la nota ya habían sido publicados previamente en medios de comunicación y formaban parte del dominio público, por lo que su inclusión no constituía ninguna revelación indebida.
La fiscal responsable del recurso ha sido tajante al afirmar que el Supremo “ignoró pruebas esenciales” que demostraban la publicidad previa de la información, como capturas de prensa y publicaciones digitales que circulaban días antes de la nota oficial. Esta omisión, según el escrito, habría viciado el proceso y llevado a una condena injusta que afecta gravemente a la imagen y la carrera de García Ortiz, quien dimitió como fiscal general tras la sentencia pero mantiene su condición de fiscal en activo.
El recurso destaca que la nota de prensa tenía como objetivo “informar con transparencia a la ciudadanía sobre actuaciones de interés público”, sin añadir datos nuevos ni comprometer fuentes o procedimientos en curso. La Fiscalía argumenta que, en un contexto de alta presión mediática y política, la difusión fue proporcional y necesaria para contrarrestar filtraciones interesadas que ya circulaban. Además, se reprocha al Supremo haber aplicado una interpretación “excesivamente restrictiva” del delito de revelación de secretos, ignorando jurisprudencia previa que permite la comunicación de hechos ya conocidos públicamente.
La solicitud de anulación ha generado una fuerte reacción: García Ortiz ha celebrado el escrito como “un acto de justicia” que “repara el daño causado por una sentencia precipitada”. Sus defensores ven en el recurso una oportunidad para limpiar su nombre y cuestionar la imparcialidad del proceso anterior. Por el contrario, sectores críticos con su gestión como fiscal general han acusado a la Fiscalía de “corporativismo” y de intentar proteger a uno de los suyos, recordando que el caso surgió en un momento de tensiones internas en el Ministerio Público.
El Tribunal Supremo deberá ahora decidir si admite a trámite el recurso de revisión, un procedimiento excepcional que solo prospera cuando aparecen pruebas nuevas o se demuestra un error manifiesto. Si se anula la condena, García Ortiz podría recuperar derechos perdidos y solicitar incluso indemnizaciones por daños morales. El caso, que ha dividido a la opinión pública y al propio colectivo fiscal, pone de nuevo en el foco la delicada línea entre transparencia institucional y protección del secreto profesional.
La Fiscalía no solo pide anular una condena: pide restaurar la confianza en un sistema que, según ella, falló al ignorar lo evidente. García Ortiz espera que 2026 sea el año de su rehabilitación definitiva.





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