Una fuerte explosión de gas ha sacudido un edificio de viviendas en el barrio de Carabanchel , en el distrito sur de Madrid, dejando un ba...
Una fuerte explosión de gas ha sacudido un edificio de viviendas en el barrio de Carabanchel, en el distrito sur de Madrid, dejando un balance provisional de al menos un fallecido y tres heridos muy graves. El suceso se produjo alrededor de las 03:45 horas en el último piso de un inmueble de seis plantas situado en la calle de la Verdad, en la zona conocida como Carabanchel Alto, cuando una acumulación de gas butano provocó una deflagración que destrozó por completo el apartamento afectado y provocó daños estructurales graves en varias viviendas colindantes.
El fallecido, un hombre de 58 años que vivía solo en el piso siniestrado, fue encontrado sin vida por los bomberos entre los escombros del salón. Las primeras hipótesis apuntan a que la explosión se originó por una fuga en una bombona de butano que el hombre utilizaba para calefacción y cocina, aunque los peritos del Grupo de Investigación de Incendios de la Policía Científica ya trabajan en el lugar para determinar las causas exactas. Los tres heridos graves son dos mujeres de 42 y 65 años y un hombre de 39 años, vecinos de los pisos inmediatamente inferiores, que sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado, traumatismos múltiples y lesiones por onda expansiva. Los tres han sido trasladados de urgencia al Hospital 12 de Octubre y al Gregorio Marañón, donde permanecen en la UCI con pronóstico reservado.
La explosión fue tan violenta que arrancó la fachada del último piso, lanzando cascotes y cristales rotos a la calle y provocando el derrumbe parcial del forjado del ático. Varias viviendas de los pisos quinto y sexto han quedado inhabitables por daños estructurales, mientras que los pisos inferiores sufrieron roturas de cristales, grietas en paredes y humo tóxico por la combustión de materiales plásticos. Más de 50 vecinos tuvieron que ser desalojados de forma preventiva y han sido realojados temporalmente en hoteles y polideportivos municipales habilitados por el Ayuntamiento.
El operativo de emergencia fue de gran envergadura: más de 120 bomberos del Ayuntamiento de Madrid, apoyados por unidades del SUMMA 112, Policía Nacional, Policía Municipal y Protección Civil, trabajaron durante más de cinco horas para sofocar las llamas, estabilizar la estructura y rescatar a las víctimas. Los bomberos tuvieron que acceder al ático mediante escaleras de gran altura y plataformas elevadoras debido al riesgo de colapso del edificio. La calle de la Verdad permanece cortada al tráfico en ambos sentidos y los vecinos afectados no podrán regresar a sus viviendas hasta que los técnicos municipales certifiquen la seguridad del inmueble, un proceso que podría prolongarse varios días o semanas.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, se desplazó al lugar a primera hora de la mañana y ha declarado tres días de luto oficial en el distrito de Carabanchel. “Es una tragedia que nos duele profundamente. Todas las administraciones estamos trabajando para atender a las víctimas y a los vecinos afectados”, ha asegurado el regidor, que ha anunciado la creación de una oficina de atención única para los desalojados y ayudas económicas de emergencia.
El suceso ha conmocionado a un barrio obrero y popular que, pese a su carácter residencial, no está acostumbrado a este tipo de tragedias. Vecinos han colocado velas y ramos de flores en la acera frente al portal, mientras muchos expresan su temor a que el edificio, construido en los años 70, pueda tener problemas estructurales similares en otros bloques. La Comunidad de Madrid ha anunciado una inspección técnica urgente de todos los inmuebles de la zona con instalaciones de gas butano.
Esta explosión en plena madrugada de enero deja una herida profunda en Carabanchel: una vida perdida, tres heridos graves luchando por su recuperación y decenas de familias desplazadas en los días más fríos del año. La investigación determinará si hubo negligencia o fallo técnico, pero el dolor de la pérdida y la incertidumbre ya están aquí, en un barrio que nunca olvidará la noche en que el fuego irrumpió sin aviso.





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