Muy pocas veces los modelos meteorológicos muestran una sucesión tan persistente e intensa de borrascas avanzando hacia la Península Ibérica...
Muy pocas veces los modelos meteorológicos muestran una sucesión tan persistente e intensa de borrascas avanzando hacia la Península Ibérica como la que anticipa el modelo europeo ECMWF en sus últimas salidas. Los expertos describen la situación como claramente “monzónica” por la continuidad casi ininterrumpida de sistemas de bajas presiones que, uno tras otro, irán entrando desde el Atlántico durante varios días, cargados de humedad, viento y precipitaciones abundantes. No se trata de un episodio aislado, sino de una auténtica cadena de temporales que podría prolongarse buena parte de la semana y que incluye varios sistemas con potencial de alto impacto.
Entre los fenómenos más destacados figura la profunda borrasca prevista para el martes, cuyo proceso de formación será especialmente intenso en las inmediaciones de Irlanda y Reino Unido. Allí se espera un rápido proceso de ciclogénesis, con una caída muy brusca de presión en pocas horas, lo que suele traducirse en vientos muy fuertes, lluvias persistentes y un oleaje significativo. Las previsiones apuntan a un temporal duro en esas regiones, con rachas que podrían superar ampliamente los umbrales de aviso naranja y rojo, afectando al tráfico aéreo y marítimo, así como a infraestructuras costeras.
Lo más llamativo de este episodio es que esa borrasca no actuará de forma aislada. Según los escenarios actuales, interactuará con otra profunda depresión atlántica que se desplazará por una trayectoria cercana, dando lugar a un fenómeno poco frecuente conocido como “efecto Fujiwhara”. Este proceso ocurre cuando dos ciclones se aproximan lo suficiente como para comenzar a girar uno alrededor del otro, modificando sus trayectorias, intensidades y campos de viento. En algunos casos, ambos sistemas acaban fusionándose en una sola borrasca de gran tamaño y enorme energía.
La interacción prevista podría reforzar notablemente el temporal en el Atlántico norte y condicionar de forma decisiva la evolución posterior hacia el sur de Europa. A partir de ahí, el flujo de borrascas quedaría canalizado directamente hacia la Península Ibérica, con frentes muy activos que atravesarían el territorio de oeste a este. Este patrón favorecerá lluvias generalizadas, persistentes en amplias zonas y localmente intensas, especialmente en vertientes atlánticas, sistemas montañosos y áreas expuestas al flujo húmedo del suroeste.
El viento será otro de los protagonistas. La sucesión de frentes vendrá acompañada de fuertes gradientes de presión que pueden generar rachas muy intensas en zonas costeras, áreas elevadas y corredores habituales de viento. El oleaje en el litoral atlántico y cantábrico podría alcanzar alturas significativas, con riesgo para la navegación y para infraestructuras portuarias y paseos marítimos. En cotas altas, el descenso térmico asociado a las borrascas más frías permitirá episodios de nieve acompañados de ventiscas, complicando aún más la situación.
Los meteorólogos insisten en que este tipo de configuraciones son poco comunes por su persistencia y por la energía implicada en varios sistemas consecutivos. El carácter “monzónico” no alude a un monzón clásico, sino a la continuidad del flujo húmedo y a la reiteración de precipitaciones durante varios días sin apenas tregua. Si se confirman los escenarios más adversos, podrían producirse crecidas de ríos, saturación de suelos y problemas de desbordamientos en cuencas sensibles.
Las autoridades recomiendan seguir con atención las actualizaciones de los modelos y de los avisos oficiales, ya que pequeñas variaciones en la posición de las borrascas pueden marcar grandes diferencias en los impactos locales. La combinación de lluvias persistentes, vientos muy fuertes y fenómenos poco habituales como el efecto Fujiwhara convierte este episodio en uno de los más complejos y potencialmente severos de la temporada.





.png)



COMMENTS