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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han realizado este viernes la primera visita oficial de altos cargos de la Unión Europea a Damasco desde la caída del régimen de Bashar al Assad en 2024. En un encuentro histórico en la capital siria, ambos líderes se han reunido con Ahmed al Shara (conocido como Abu Mohammad al Jolani), presidente de la Transición, para sellar la reanudación plena del acuerdo de cooperación bilateral que había sido suspendido parcialmente en 2011 por la represión de las protestas de la Primavera Árabe.
Durante la visita, von der Leyen y Costa han anunciado un paquete de apoyo financiero de 620 millones de euros que se desembolsará entre 2026 y 2027. Esta ayuda se distribuirá en tres ejes principales: reconstrucción de infraestructuras básicas (electricidad, agua y carreteras), apoyo humanitario directo a la población civil y programas de estabilización institucional para fortalecer las nuevas autoridades transitorias. La Comisión Europea ha destacado que los fondos irán acompañados de condiciones claras: respeto a los derechos humanos, inclusión de minorías y avances en la transición democrática.
La reunión, que ha durado más de tres horas en el Palacio Presidencial de Damasco, ha sido descrita por los participantes como “constructiva y pragmática”. Al Jolani ha agradecido el gesto de la UE y ha asegurado que Siria “está comprometida con la reconciliación nacional y la reconstrucción inclusiva”. Von der Leyen, por su parte, ha enfatizado que “Europa quiere ser parte de la solución y no del problema”, subrayando que el levantamiento parcial de sanciones y la reanudación de la cooperación buscan “ayudar al pueblo sirio a recuperar su futuro tras años de guerra y aislamiento”.
El anuncio ha sido recibido con reacciones encontradas en el continente. Mientras algunos gobiernos europeos ven en el gesto un paso necesario para estabilizar una región que sigue generando flujos migratorios masivos y riesgos de terrorismo, otros sectores políticos han criticado la rapidez con la que se normalizan relaciones con un líder que hasta hace poco dirigía una organización considerada terrorista por varios países. La visita se produce apenas 14 meses después de la caída de Assad, y supone un reconocimiento implícito de la nueva realidad política siria bajo Al Jolani, quien ha prometido elecciones libres en un plazo de tres años y una transición hacia un sistema plural.
En el plano económico, los 620 millones de euros se suman a los compromisos ya existentes de ayuda humanitaria y se canalizarán a través de organismos internacionales para garantizar transparencia. Entre las prioridades figuran la reconstrucción de escuelas y hospitales destruidos, la reactivación de la red eléctrica y el apoyo a la agricultura, sectores devastados por más de una década de conflicto. La UE también ha anunciado la reapertura de su oficina de representación en Damasco y la reanudación de programas educativos y culturales suspendidos desde 2011.
La visita de von der Leyen y Costa representa un cambio de paradigma en la política exterior europea hacia Siria: de la condena y el aislamiento al reconocimiento pragmático y la cooperación condicionada. Mientras Damasco se prepara para recibir los primeros fondos en los próximos meses, el mundo observa si esta apertura acelerada contribuirá a la paz y la estabilidad o si, por el contrario, legitimará un régimen que aún debe demostrar su compromiso con los derechos humanos y la pluralidad. Para millones de sirios que han sufrido el exilio y la destrucción, la promesa de 620 millones de euros puede ser el primer paso real hacia la reconstrucción.





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