El Ejército de Estados Unidos informó de que ha derribado un dron de fabricación iraní que se aproximó a uno de sus portaaviones mientras na...
El Ejército de Estados Unidos informó de que ha derribado un dron de fabricación iraní que se aproximó a uno de sus portaaviones mientras navegaba por el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles y estratégicos del mundo. El incidente, según un comunicado del Comando Central de Estados Unidos citado por la agencia Associated Press, se produjo después de que la aeronave no tripulada se acercara de forma “agresiva” al buque estadounidense, con “intenciones poco claras”, y continuara su aproximación a pesar de las maniobras y advertencias destinadas a reducir la tensión.
De acuerdo con la versión oficial, las fuerzas estadounidenses que operaban en aguas internacionales aplicaron previamente medidas de distensión con el objetivo de evitar un enfrentamiento directo. Sin embargo, el dron mantuvo su trayectoria hacia el portaaviones, lo que llevó a los responsables militares a autorizar su derribo para garantizar la seguridad del personal y de los activos desplegados en la zona.
El aparato abatido ha sido identificado como un Shahed-139, un modelo de fabricación iraní que forma parte de la flota de sistemas aéreos no tripulados desarrollados por Teherán en los últimos años. El Comando Central precisó que el dron fue destruido por un caza F-35C que operaba desde el portaaviones Lincoln, uno de los buques insignia de la Marina estadounidense en la región. En el momento del incidente, el grupo naval se encontraba navegando a unas 500 millas, aproximadamente 800 kilómetros, de la costa sur de Irán.
Las autoridades militares estadounidenses subrayaron que el derribo se llevó a cabo sin que se produjeran daños materiales en el portaaviones ni en otras unidades de la fuerza desplegada, y confirmaron que ningún soldado resultó herido durante la operación. El comunicado remarca que la actuación se ajustó a los protocolos habituales de autodefensa y protección de las fuerzas en una zona considerada de alto riesgo.
El suceso tuvo lugar apenas unas horas antes de otro episodio de tensión en el mismo entorno geográfico. Según el Comando Central, fuerzas iraníes hostigaron a un buque mercante que navegaba por el estrecho de Ormuz y que contaba con bandera y tripulación estadounidenses. Aunque no se han facilitado detalles adicionales sobre ese segundo incidente, Washington ha vinculado ambos acontecimientos como parte de un contexto de creciente fricción en una de las principales rutas comerciales del planeta.
El estrecho de Ormuz es un paso marítimo fundamental para el transporte mundial de petróleo y gas, ya que por él transita una parte significativa de las exportaciones energéticas procedentes de Oriente Próximo. Cualquier incidente en esta zona tiene un impacto potencial no solo en la seguridad regional, sino también en los mercados internacionales y en la estabilidad de las cadenas de suministro.
En los últimos años, la región ha sido escenario de episodios recurrentes de tensiones entre Estados Unidos e Irán, que incluyen maniobras militares, interceptaciones aéreas y navales, así como acusaciones cruzadas de provocaciones. La presencia de portaaviones estadounidenses y de otros activos militares en el Golfo y sus alrededores forma parte de la estrategia de disuasión de Washington, mientras que Teherán ha reforzado de manera progresiva sus capacidades militares, entre ellas el desarrollo y despliegue de drones.
El derribo del Shahed-139 se suma así a una serie de incidentes que reflejan el delicado equilibrio de seguridad en el estrecho de Ormuz, donde cualquier aproximación no autorizada o maniobra considerada hostil puede derivar rápidamente en una escalada de tensión entre dos adversarios que mantienen una relación marcada por la desconfianza y la confrontación estratégica.





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