La Embajada de Estados Unidos en La Habana ha emitido una alerta de emergencia para sus ciudadanos y residentes ante lo que califica como ...
La Embajada de Estados Unidos en La Habana ha emitido una alerta de emergencia para sus ciudadanos y residentes ante lo que califica como un riesgo inminente de colapso de servicios básicos en toda Cuba, en medio de una profunda crisis energética y la paralización de los suministros de petróleo que históricamente han mantenido en funcionamiento la economía y la infraestructura del país. El comunicado diplomático —publicado en redes sociales y dirigido tanto a estadounidenses que aún viven en la isla como a quienes planean viajar allí— señala que la red eléctrica nacional se ha vuelto extremadamente inestable, con apagones prolongados cada vez más frecuentes que ya no siguen solo horarios programados, sino que ocurren de forma impredecible en gran parte del territorio, incluida La Habana.
La advertencia subraya que estos cortes eléctricos afectan el acceso a servicios esenciales como el agua potable, la iluminación, las comunicaciones, el transporte y la atención médica, y que podrían intensificarse en los próximos días si no se reestablece un flujo adecuado de combustibles que alimenten las plantas de generación de energía. En este contexto, la embajada recomienda a sus ciudadanos prepararse con reservas de agua, alimentos no perecederos, linternas, baterías y fuentes alternativas de energía, así como asegurarse de tener cargados los dispositivos móviles y considerar cómo satisfacer necesidades médicas que dependan de electricidad o refrigeración.
La situación que describe Washington surge en un momento de máxima presión internacional sobre Cuba, agravada por la decisión de Estados Unidos de bloquear todos los embarques de petróleo con destino a la isla, incluidos los que provenían de Venezuela y México, dos de sus principales proveedores tradicionales. Este cambio en la política norteamericana ha profundizado la escasez de combustible en un país que ya enfrentaba dificultades para asegurar suministros suficientes para mantener operativas sus plantas termoeléctricas y sistemas públicos.
Desde finales de enero, la reducción de importaciones energéticas ha tenido efectos palpables en el terreno: los tanques de reserva de petróleo de Cuba podrían agotarse en cuestión de semanas si no se restablecen las entregas, según estimaciones de analistas, y los apagones ya se han multiplicado en toda la isla. Naciones extranjeras, incluidas varias embajadas europeas y de América Latina, han comenzado a actualizar sus planes de emergencia y posibles evacuaciones ante la posibilidad de una situación más grave.
Además de los problemas energéticos, la embajada estadounidense ha señalado un aumento de tensiones políticas y riesgos de seguridad: se han registrado casos en los que autoridades cubanas han denegado la entrada a ciudadanos estadounidenses o les han exigido abandonar el país bajo amenaza, y se observan protestas internas con retórica antiestadounidense promovidas por el propio régimen como respuesta a las presiones externas y la crítica situación interna.
Para los ciudadanos estadounidenses en Cuba, el aviso insiste en mantener comunicación constante con la misión diplomática, evaluar la situación de sus necesidades básicas y estar preparados para interrupciones en servicios críticos. También se recomienda planificar con anticipación cualquier desplazamiento dentro o fuera del país y mantenerse informados a través de los canales oficiales de la embajada.
La alerta subraya que el deterioro de las condiciones de vida en Cuba —especialmente la energía, el combustible y los servicios esenciales— no solo representa un desafío económico y social de enorme magnitud, sino también un riesgo directo para la seguridad y bienestar de quienes residen o viajan temporalmente en la isla.





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