La investigación judicial sobre la gestión de la DANA del 29 de octubre ha quedado marcada esta semana por la muerte de Miguel Mollá Ramos ...
La investigación judicial sobre la gestión de la DANA del 29 de octubre ha quedado marcada esta semana por la muerte de Miguel Mollá Ramos, técnico del servicio de Emergencias de la Comunitat Valenciana y uno de los testigos más relevantes en la causa abierta por la activación tardía del sistema de avisos a la población. El funcionario falleció de manera repentina a causa de un infarto, pocos meses después de haber declarado ante el juzgado que instruye el procedimiento.
Su testimonio, prestado en mayo de 2025, fue considerado especialmente sensible porque desmontó públicamente la versión ofrecida por la entonces responsable política del departamento. Mollá confirmó ante la magistrada que el equipo técnico ya estaba trabajando en la activación del sistema Es Alert a las 18.36 horas del día del episodio de lluvias torrenciales, varias horas antes de que se enviara finalmente el aviso masivo a los teléfonos móviles de la población.
Esa afirmación contradecía de forma directa las explicaciones dadas por Salomé Pradas, exconsellera responsable de Emergencias, quien sostuvo en un primer momento que tuvo conocimiento real de la herramienta de alertas alrededor de las 20.00 horas y que, posteriormente, modificó su relato para situarlo en torno a las 19.00 horas. Para los investigadores, la declaración del técnico introdujo una discrepancia clave entre el plano operativo y el político, al evidenciar que la posibilidad técnica de lanzar la alerta existía bastante antes de lo que la dirigente había trasladado.
La causa judicial, abierta para esclarecer si hubo negligencia en la gestión de una situación de riesgo extremo para la población, se centra precisamente en determinar cuándo se tomó la decisión de activar o no el sistema de aviso y qué responsables participaron en ese proceso. El relato de Mollá aportó una reconstrucción interna del funcionamiento del centro de coordinación durante la tarde de la emergencia, describiendo que los equipos ya habían iniciado los procedimientos previos para el envío del mensaje mientras se evaluaban los datos meteorológicos y la evolución de los caudales.
El técnico fue uno de los primeros funcionarios que, de manera clara, desmintió la tesis de que el retraso en la alerta se debiera a un desconocimiento técnico o a la inexistencia de un protocolo operativo en ese momento. Según su declaración, el sistema estaba disponible, el personal sabía cómo activarlo y se encontraba trabajando en ello desde primera hora de la tarde, lo que desplazó el foco del debate hacia la cadena de mando y la autorización política final.
Desde el entorno judicial se reconoce que la muerte del testigo no altera formalmente el contenido de su declaración, que ya consta incorporada a la causa y fue grabada conforme al procedimiento habitual. No obstante, su fallecimiento sí priva a las partes de la posibilidad de ampliar su testimonio en futuras comparecencias o de aclarar determinados extremos técnicos que habían quedado pendientes de desarrollo, especialmente en relación con los tiempos exactos de validación y los filtros jerárquicos previos al envío del mensaje.
La exconsellera Pradas figura como investigada en el procedimiento desde el 10 de marzo de 2025, en una causa que analiza si la gestión de la emergencia se ajustó a los estándares exigibles en una situación de riesgo meteorológico severo. La instrucción trata de delimitar responsabilidades concretas en una cadena de decisiones en la que confluyeron técnicos, mandos intermedios y responsables políticos.
El fallecimiento de Miguel Mollá ha generado una fuerte conmoción entre sus compañeros de servicio, que han destacado su perfil profesional y su larga trayectoria en la gestión de emergencias. Para la investigación, su declaración permanece como una de las piezas más comprometedoras para la defensa de la antigua responsable autonómica, al haber fijado con precisión un momento clave: las 18.36 horas, cuando, según su versión, la maquinaria técnica de la alerta ya estaba en marcha.





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