La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit , ha pedido disculpas públicamente tras la divulgación de cientos de correos electrónicos y men...
La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, ha pedido disculpas públicamente tras la divulgación de cientos de correos electrónicos y mensajes que la vinculan con el fallecido depredador sexual Jeffrey Epstein, generando una enorme controversia tanto dentro como fuera del país. Los documentos difundidos, parte de una reciente liberación masiva de archivos vinculados al caso Epstein por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, muestran una relación de correspondencia continua entre la princesa y Epstein entre 2011 y 2014, un periodo en el que él ya había sido condenado por delitos sexuales graves, incluyendo la solicitud de prostitución de menores en 2008.
En un comunicado emitido por la Casa Real a través de medios noruegos, Mette-Marit admitió que su trato con Epstein fue un “grave fallo de criterio” y calificó la relación como “simplemente vergonzosa”. Reconoció que debería haber investigado más a fondo el pasado de Epstein y que lamenta profundamente haber tenido cualquier contacto con él, expresando además su solidaridad con las víctimas de los abusos cometidos por el financiero estadounidense.
Los correos intercambiados —incluidos en la liberación de más de 3,5 millones de páginas de documentos— no solo muestran mensajes personales, sino también una relación de confianza que iba más allá de un contacto superficial. Algunos de los intercambios apuntan a conversaciones casuales y bromas, así como a la planificación de reuniones o estancias. Según los archivos, Mette-Marit incluso se alojó durante varios días en la casa de Epstein en Palm Beach en 2013, aunque él no estaba presente en ese momento.
Esta revelación resulta especialmente sensible dado que la princesa ya había afrontado críticas por sus vínculos con Epstein en 2019, cuando habían salido a la luz encuentros ocasionales entre 2011 y 2013. En aquella ocasión, Mette-Marit también se disculpó, argumentando que no conocía la dimensión de los crímenes de Epstein y que lamentaba haberle conocido. Lo que ha intensificado la polémica ahora es la amplitud de los nuevos documentos, que sugieren que el contacto podría haber continuado hasta 2014, un dato que la Casa Real había minimizado anteriormente.
La reacción política en Noruega ha sido dura. El primer ministro ha coincidido públicamente con Mette-Marit en que su juicio fue deficiente y ha instado a la corona a explicar la naturaleza de su relación con Epstein, destacando que los registros muestran decenas de intercambios de mensajes entre la princesa y el financiero.
La controversia no solo sacude a la monarquía, sino que también coincide con un momento familiar complicado para Mette-Marit, ya que su hijo, Marius Borg Hoiby, enfrenta un juicio en Oslo por múltiples cargos, incluidos delitos graves como violación y agresión. La familia real ha confirmado que ni Mette-Marit ni su esposo, el príncipe heredero Haakon, estarán presentes en las audiencias.
Analistas y comentaristas señalan que esta crisis de reputación pone en cuestión la percepción pública de la monarquía noruega y su capacidad para mantener estándares éticos elevados en figuras destinadas a representar la institución. La liberación de estos documentos y la respuesta de Mette-Marit han reabierto un debate nacional sobre las líneas rojas de la conducta pública y la responsabilidad moral de quienes ocupan cargos simbólicos de Estado, temas que probablemente seguirán dominando la agenda en Noruega en los próximos días.





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