El activista iraní Erfan Soltani , de 26 años, fue puesto en libertad provisional este fin de semana tras el pago de una fianza equivalente ...
El activista iraní Erfan Soltani, de 26 años, fue puesto en libertad provisional este fin de semana tras el pago de una fianza equivalente a unos 12.600 dólares (dos mil millones de tomans), según confirmó su abogado, Amir Mousakhani, a la agencia AFP. Soltani había permanecido detenido desde principios de enero en el contexto de las masivas protestas que sacuden Irán desde finales de 2025, inicialmente por razones económicas y que pronto ampliaron sus demandas hacia cuestiones políticas y sociales.
La detención de Soltani, que trabajaba como dueño de una tienda de ropa en Fardis, cerca de Karaj, a las afueras de Teherán, se produjo el 8 o 10 de enero, cuando las fuerzas de seguridad iraníes intensificaron su represión contra manifestantes. Tras su arresto, su familia estuvo varios días sin noticias sobre su paradero hasta que se confirmó oficialmente su detención y cargos en su contra.
Organizaciones de derechos humanos y medios internacionales informaron inicialmente que Soltani había sido condenado a muerte en un proceso sumario, con una ejecución programada para mediados de enero. Esa advertencia generó una amplia reacción internacional, incluida la publicación de advertencias desde Estados Unidos de que se tomarían “medidas muy fuertes” si se llegaba a aplicar la pena capital contra un manifestante, aunque las autoridades iraníes lo negaron.
El sistema judicial iraní, a través de la agencia estatal IRNA, señaló que Soltani no había sido condenado a muerte, y que los cargos formulados contra él — “propaganda contra el sistema islámico” y “actos contra la seguridad nacional” — son delitos que normalmente conllevan penas de prisión, no la pena capital. Según esta versión oficial, el caso aún estaba bajo investigación al momento de su liberación.
Su liberación bajo fianza y la devolución de sus pertenencias personales, incluido su teléfono móvil, han sido confirmadas tanto por su abogado como por organizaciones como Hengaw y medios iraníes. El pago de la fianza, que en el contexto del sistema judicial iraní representa una suma considerable para un joven trabajador, fue la condición para su salida temporal de la prisión central de Karaj.
El contexto en el que se produjo esta detención y posterior liberación es una de las protestas más intensas en la historia reciente de Irán, que comenzaron el 28 de diciembre de 2025 en respuesta a la crisis económica, la fuerte inflación y el colapso del valor de la moneda nacional, el rial. La situación desembocó en una huelga en el Gran Bazar de Teherán y rápidamente se extendió a otras ciudades con consignas que iban más allá de demandas económicas.
La respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido ampliamente criticada por organizaciones de derechos humanos, que documentan miles de muertos y detenidos en un clima de represión caracterizado por el uso de violencia letal y un bloqueo casi total de la información debido a las restricciones de internet. Grupos como la Human Rights Activists News Agency (HRANA) sitúan el número de fallecidos en cifras mucho más altas que las admitidas oficialmente por las autoridades iraníes.
La excarcelación de Soltani representa una excepción en medio de un panorama generalizado de detenciones y procesos judiciales severos contra manifestantes, aunque su situación legal sigue siendo incierta y no está claro si enfrentará juicios adicionales. Su caso se ha convertido en símbolo de la lucha de los iraníes por derechos y libertades en un momento en que se registran tensiones internas intensas y presiones internacionales sobre el gobierno de Teherán.





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