Según un memorando interno del Kremlin revisado por Bloomberg , Moscú está evaluando seriamente la posibilidad de volver al uso del dólar e...
Según un memorando interno del Kremlin revisado por Bloomberg, Moscú está evaluando seriamente la posibilidad de volver al uso del dólar estadounidense en sus transacciones como parte de una amplia propuesta de asociación económica con la Administración de Donald Trump, algo que marcaría un giro radical desde su estrategia de últimos años de alejarse de la moneda estadounidense tras las sanciones occidentales impuestas desde 2022.
Este documento, distribuido entre altos cargos rusos y fechado en 2026, identifica hasta siete áreas potenciales de cooperación donde, en opinión de las autoridades de Moscú, los intereses económicos de Rusia y Estados Unidos podrían converger si se alcanzase un acuerdo que, entre otros objetivos, incluya el fin de la guerra en Ucrania.
En el centro del plan está la idea de que Rusia reingrese al sistema de liquidación en dólares estadounidenses, revocando de manera parcial la estrategia de desdolarización que ha impulsado en los últimos años. Bajo esa política alternativa, Rusia trasladó gran parte de su comercio con socios como China e India a monedas locales, una tendencia que en el marco de los países BRICS ha llevado a que entre el 60 % y 67 % de su comercio se liquide en divisas distintas al dólar.
El memorando sugiere que ese retorno facilitaría a Rusia expandir su mercado de divisas y reducir la volatilidad de su balanza de pagos, mientras que para Estados Unidos reforzaría aun más la posición del dólar como moneda de referencia global y podría ayudar a equilibrar los costos energéticos entre China y Estados Unidos. Sin embargo, también se advierte que este paso significaría, en cierta medida, someter de nuevo a Rusia al dominio financiero de Washington, en contraposición a los esfuerzos por reducir su vulnerabilidad a las presiones económicas de Estados Unidos.
Además del aspecto monetario, el plan de cooperación contempla contratos a largo plazo para modernizar la flota aeronáutica rusa, empresas conjuntas en sectores de petróleo y gas natural, especialmente en exploración en alta mar, cooperación en energía nuclear y, en algunos casos, proyectos tecnológicos relacionados con inteligencia artificial. El documento también propone condiciones preferenciales para que empresas estadounidenses regresen al mercado consumidor ruso y colaboración en la explotación de materias primas críticas como litio, cobre, níquel y platino, esenciales para industrias tecnológicas y aeroespaciales.
También destaca la orientación común hacia combustibles fósiles frente a soluciones energéticas de bajas emisiones, un enfoque que podría tener impacto sobre las políticas energéticas globales en un momento en que las discusiones sobre transición energética son cada vez más relevantes.
Aunque esta propuesta no constituye un acuerdo formal y la versión completa del documento no ha sido divulgada, se ha vinculado con negociaciones más amplias sobre acuerdos económicos entre Estados Unidos y Rusia, que algunos actores, como el presidente ucraniano, han descrito como un paquete de cooperación de hasta 12 billones de dólares, apodado por algunos como “el paquete Dmitriev” en referencia al negociador ruso Kirill Dmitriev.
El posible retorno al dólar y esta alianza económica con Estados Unidos, de realizarse, podrían tener profundas repercusiones sobre la economía global, incluyendo el fortalecimiento del dólar, un posible debilitamiento de las iniciativas de desdolarización lideradas por países BRICS y un reajuste en las relaciones geoeconómicas entre grandes potencias como Rusia, China y Estados Unidos.





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