El Ejército de Israel ha confirmado que sus fuerzas aéreas perpetraron este martes un ataque contra un complejo subterráneo en las afueras ...
El Ejército de Israel ha confirmado que sus fuerzas aéreas perpetraron este martes un ataque contra un complejo subterráneo en las afueras de Teherán que, según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), formaba parte del programa nuclear militar de Irán y albergaba a científicos encargados de desarrollar componentes clave para la creación de armamento nuclear. El portavoz del Ejército israelí, el general de brigada Efi Defrin, aseguró que la instalación secreta, conocida como “Minzadehei”, fue localizada tras meses de seguimiento de los movimientos de expertos iraníes y que su destrucción “elimina un elemento central de la capacidad del régimen para avanzar hacia armas nucleares”.
Según la versión oficial difundida por el Ejército israelí, la inteligencia militar siguió las actividades de un grupo de científicos que, tras sufrir daños en otras instalaciones tras ataques previos, trasladaron parte de su trabajo a este complejo subterráneo para protegerlo de posibles ofensivas aéreas. Una vez identificado, aviones de combate de la Fuerza Aérea ejecutaron el bombardeo con misiles de alta precisión, logrando impactar las estructuras sin que, por el momento, se reporten daños colaterales confirmados por fuentes independientes.
Este ataque se enmarca en la intensificación de la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra objetivos militares y nucleares en Irán, que ya ha provocado una de las crisis más graves en Oriente Medio en décadas. Desde que comenzaron las operaciones a gran escala a finales de febrero, las FDI han llevado a cabo miles de incursiones aéreas, atacando misiles balísticos, centros de comando militar y múltiples instalaciones estratégicas, mientras Teherán ha respondido con misiles balísticos, drones y ataques contra objetivos israelíes y bases estadounidenses en la región.
Los líderes militares israelíes han defendido que su objetivo es neutralizar la capacidad de Irán para producir armas nucleares, que según Tel Aviv representa una amenaza directa a la seguridad regional. En este contexto, el ataque al complejo subterráneo cerca de Teherán se presenta como una acción destinada a frenar cualquier avance iraní en la obtención de tecnología sensible que pudiera acercar al país persa a la fabricación de armas atómicas. Defrin argumentó que, pese a los ataques del año pasado contra instalaciones como Fordow y Natanz, las autoridades iraníes no abandonaron sus esfuerzos y continuaron desarrollando actividades nucleares en lugares más protegidos, lo que obligó a las FDI a actuar nuevamente.
La ofensiva israelí ha tenido repercusiones humanas y materiales significativas. Organizaciones de salud iraníes y fuentes de la Media Luna Roja han informado de cientos de muertos y heridos en diversos puntos del país, incluidos civiles atrapados en zonas donde se han producido bombardeos. Además, ataques a otros objetivos, como hospitales y sedes gubernamentales en Teherán, han sido denunciados por las autoridades iraníes como impactos no solo en infraestructura militar sino también en servicios civiles, lo que ha generado críticas y llamados internacionales a respetar el derecho humanitario.
La respuesta de Irán no se ha hecho esperar. El gobierno de Masud Pezeshkian ha jurado continuar con contraofensivas, lanzando misiles hacia territorio israelí y zonas aliadas, mientras acusa a Tel Aviv de agresión directa y viola su soberanía. A su vez, la comunidad internacional observa con creciente preocupación la evolución del conflicto, que podría tener consecuencias geopolíticas y económicas de largo alcance si continúa escalando sin un freno diplomático evidente.





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