La UEFA y sus 55 federaciones acuerdan boicotear las competiciones FIFA mientras siga adelante el plan de abrir el Mundial a inversores privados.
La UEFA y sus 55 federaciones nacionales acordaron por unanimidad no participar en las competiciones organizadas por la FIFA mientras continúe vigente la propuesta de abrir a inversores privados una participación en los torneos del organismo internacional. La decisión, adoptada tras una reunión de urgencia celebrada este jueves, responde al rechazo frontal al proyecto impulsado por Gianni Infantino para reorganizar la explotación comercial de las competiciones mediante una nueva estructura empresarial.
La mayor crisis institucional del fútbol internacional en décadas ha dado un nuevo paso con la decisión adoptada por la UEFA y sus 55 asociaciones nacionales.
Tras una reunión extraordinaria convocada para analizar las últimas iniciativas de la FIFA, las federaciones europeas acordaron por unanimidad no participar en competiciones organizadas por el organismo internacional mientras siga adelante el proyecto de incorporar inversión privada en la gestión comercial de sus torneos.
La resolución representa una respuesta directa al plan presentado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que plantea la creación de una nueva estructura empresarial para concentrar los activos comerciales de la organización y permitir la entrada de capital privado mediante la venta de una participación minoritaria.
La propuesta ha abierto una profunda división dentro del fútbol internacional y ha desencadenado un enfrentamiento institucional entre los dos principales organismos del deporte.
La UEFA considera que la iniciativa supone un cambio estructural que afecta al modelo de gobernanza del fútbol y que podría alterar la naturaleza de competiciones históricas como la Copa del Mundo.
La FIFA, por su parte, sostiene que la reorganización permitiría aumentar considerablemente los recursos económicos destinados al desarrollo del fútbol en sus 211 asociaciones miembro sin renunciar al control de la gobernanza deportiva.
La confrontación amenaza ahora con afectar al calendario internacional y a las principales competiciones organizadas por la FIFA.
La UEFA rechaza que el Mundial se convierta en un activo para inversores
El comunicado aprobado por unanimidad por las 55 federaciones europeas expresa un rechazo absoluto a la propuesta impulsada por la FIFA.
La organización presidida por Aleksander Čeferin sostiene que la Copa del Mundo constituye uno de los mayores patrimonios deportivos del planeta y que no puede convertirse en un producto destinado a generar rentabilidad para accionistas privados.
Según la UEFA, el proyecto fue elaborado sin un proceso suficiente de consulta con las asociaciones nacionales y supone un cambio de enorme trascendencia para el futuro del fútbol mundial.
El organismo europeo afirma que la iniciativa desplazaría las prioridades del deporte hacia objetivos financieros, subordinando el interés general del fútbol a expectativas de beneficio económico.
En consecuencia, la UEFA anunció que ninguna de sus selecciones nacionales participará en competiciones organizadas por la FIFA mientras el proyecto permanezca vigente.
La decisión únicamente sería revisada si la propuesta fuera retirada por completo y la FIFA ofreciera garantías vinculantes de que no volverá a plantear una privatización semejante de sus competiciones.
El comunicado concluye que el Mundial "no está en venta" y que las asociaciones europeas defenderán ese principio con todos los mecanismos institucionales a su alcance.
El proyecto de Infantino pretende reorganizar los activos comerciales de la FIFA
El origen del conflicto se encuentra en el plan presentado por Gianni Infantino para crear una nueva filial encargada de concentrar los activos comerciales y de organización de los torneos de la FIFA.
De acuerdo con la propuesta difundida por el organismo internacional, la nueva entidad permitiría captar inversión privada manteniendo la FIFA el control de la gobernanza, de las competiciones y de todas las decisiones deportivas.
La iniciativa contempla una importante ampliación de los recursos destinados al desarrollo del fútbol mundial mediante nuevos programas de financiación para las asociaciones nacionales.
Entre las medidas anunciadas figura un incremento de las ayudas económicas hasta superar los 10.000 millones de dólares durante el periodo comprendido entre 2027 y 2038, siempre sujeto a la aprobación de los miembros de la FIFA.
La FIFA sostiene que el nuevo modelo permitiría reforzar las inversiones en infraestructuras, formación, desarrollo juvenil y programas federativos en todo el mundo.
Sin embargo, la UEFA interpreta que la entrada de inversores privados modificaría de forma permanente el equilibrio institucional existente desde la creación del organismo internacional.
Ese desacuerdo ha desembocado en una de las mayores confrontaciones entre ambas organizaciones desde la fundación de la UEFA.
Un conflicto con posibles consecuencias para el fútbol internacional
La decisión anunciada por la UEFA abre un escenario de enorme incertidumbre para el futuro de las competiciones internacionales.
Si el boicot europeo llegara a materializarse, la FIFA afrontaría la ausencia de las 55 asociaciones pertenecientes a la confederación con mayor peso deportivo y económico del fútbol mundial.
Entre ellas se encuentran varias de las selecciones históricamente más exitosas del planeta y buena parte de los principales mercados audiovisuales y comerciales.
Diversos medios internacionales señalan que las primeras consecuencias podrían afectar a competiciones previstas para los próximos meses, además de complicar futuras candidaturas internacionales vinculadas a torneos organizados por la FIFA.
El conflicto también ha comenzado a extenderse fuera de Europa.
Según distintas informaciones, otras confederaciones han expresado reservas respecto al proyecto, aunque por el momento ninguna ha anunciado medidas equivalentes a las adoptadas por la UEFA.
La evolución de las próximas semanas dependerá de las conversaciones entre la FIFA y sus asociaciones miembro, así como de la respuesta que reciba el proyecto en los distintos órganos de gobierno del fútbol internacional.
Mientras tanto, la ruptura entre la FIFA y la UEFA sitúa al fútbol mundial ante un momento decisivo sobre su modelo de gobernanza y sobre la financiación futura de las principales competiciones internacionales.





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