Detenido el alcalde de Tánger, Mounir Lymouri, al aterrizar desde Málaga. La Policía Judicial lo investiga por presuntas irregularidades en el colegio
El alcalde de Tánger, Mounir Lymouri, fue detenido este lunes a primera hora de la mañana nada más aterrizar en el aeropuerto de la ciudad procedente de Málaga, según informan varios medios marroquíes. Agentes de la Policía Judicial aguardaban su llegada y lo trasladaron a la Prefectura de Policía de Tánger para continuar las diligencias por las presuntas irregularidades detectadas en el colegio electoral de Al Quds durante las elecciones de la pasada semana. Lymouri había anunciado el sábado que regresaría voluntariamente a Marruecos para ponerse a disposición de las autoridades, tras permanecer varios días en España. Negó haber abandonado el país para eludir la investigación y aseguró que su viaje respondía a compromisos profesionales y personales. Sobre él pesaba una orden nacional de búsqueda, no una internacional, por lo que su estancia en España no había derivado en detención ni extradición.
La detención cierra el intervalo de ausencia del regidor y sitúa de nuevo el foco en el escrutinio del colegio de Al Quds.
La detención en el aeropuerto
Agentes de la Policía Judicial esperaban el vuelo procedente de Málaga y procedieron a la detención de Lymouri en el propio aeropuerto de Tánger. El traslado inmediato a la Prefectura de Policía de la ciudad permitió retomar las diligencias sin dilación y poner al alcalde a disposición de los investigadores que instruyen el caso del colegio electoral de Al Quds.
La operación se produjo a primera hora de la mañana, en un momento de máxima visibilidad mediática tras días de especulación sobre su paradero y sobre si regresaría o no de forma voluntaria. La presencia policial en la terminal confirma que las autoridades marroquíes tenían conocimiento del itinerario y habían preparado el dispositivo de recepción.
La detención no implica por sí sola una condena. Abre la fase de declaración, de contraste de pruebas y de eventuales medidas cautelares que decida la autoridad judicial competente.
El anuncio del sábado y la estancia en España
El sábado, Lymouri había declarado que volvería a Marruecos para ponerse a disposición de las autoridades. En ese mensaje negó que su salida del país tuviera como objetivo eludir la investigación y argumentó que el viaje a España respondía a compromisos profesionales y personales.
Sobre el alcalde pesaba una orden nacional de búsqueda, no una orden internacional. Esa distinción explica por qué su permanencia en territorio español no se tradujo en una detención por parte de las autoridades españolas ni en un procedimiento de extradición: sin orden internacional activa, el marco de cooperación policial ordinaria no obligaba a una entrega automática.
La vuelta voluntaria anunciada el sábado y materializada este lunes sitúa su defensa en la línea de colaboración con la justicia, frente a la narrativa de fuga que había circulado en parte del debate público marroquí.
El colegio de Al Quds y las presuntas irregularidades
La investigación se centra en las presuntas irregularidades detectadas en el colegio electoral de Al Quds durante las elecciones de la pasada semana. Ese colegio se ha convertido en el punto de fricción del escrutinio local y en el origen de las diligencias que afectan al alcalde de Tánger.
Las irregularidades en un colegio electoral pueden abarcar desde incidencias en el censo y la identificación de votantes hasta problemas en el recuento, actas o cadena de custodia de las papeletas. Hasta que la investigación no concrete los hechos imputables y el grado de participación de cada persona, el alcance penal o administrativo del caso permanece abierto.
Lymouri, como alcalde y figura política de primer nivel en la ciudad, queda expuesto a un escrutinio intensificado: cualquier sospecha sobre el proceso electoral en su municipio tiene un coste institucional y mediático elevado, con independencia del resultado final de las diligencias.
Próximos pasos judiciales y políticos
Tras la detención y el traslado a la Prefectura de Policía de Tánger, corresponde a los investigadores tomar declaración al alcalde y decidir si solicitan medidas cautelares. La defensa podrá reiterar el carácter voluntario del regreso y la explicación del viaje a Málaga por motivos profesionales y personales.
En el plano político, la imagen de un alcalde detenido a pie de pista alimenta el debate sobre la integridad del proceso electoral de la pasada semana y sobre la respuesta del Estado a las denuncias de irregularidades. La oposición y los medios locales seguirán de cerca cada actuación procesal; el entorno de Lymouri insistirá en la presunción de inocencia y en la colaboración demostrada al regresar.
La orden nacional de búsqueda queda, con la detención, sin objeto práctico. El centro de gravedad pasa del paradero del regidor a la sustancia del expediente de Al Quds: qué se investiga, con qué indicios y qué responsabilidades, si las hubiera, se derivan para el alcalde y para otros eventuales implicados.





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