Dos personas mueren en Ucrania tras una nueva oleada de drones rusos. Rusia lanzó más de 160 aparatos contra distintos objetivos.
Al menos dos personas han muerto en las últimas horas como consecuencia de una nueva oleada de ataques con drones lanzados por Rusia contra distintos puntos de Ucrania. Entre las víctimas figuran el capitán de un carguero que navegaba por el mar Negro y otra persona fallecida en Kiev, mientras las autoridades ucranianas informan del lanzamiento de más de 160 drones entre el martes y el miércoles.
Los ataques alcanzan el mar Negro y la capital ucraniana
Una nueva ofensiva aérea rusa con drones ha causado al menos dos víctimas mortales en Ucrania, según han informado las autoridades ucranianas durante la jornada del miércoles.
Uno de los fallecidos es el capitán de un buque mercante que navegaba por el mar Negro cuando la embarcación fue alcanzada durante uno de los ataques registrados cerca de la costa ucraniana.
La Autoridad de Puertos de Mar de Ucrania ha señalado que el carguero navegaba bajo bandera de Antigua y Barbuda en el momento del ataque, aunque no ha facilitado la nacionalidad del capitán fallecido.
Las autoridades marítimas tampoco han informado, por el momento, sobre el estado del resto de la tripulación ni sobre el alcance de los daños sufridos por el buque.
La segunda víctima mortal se registró en Kiev, donde uno de los drones lanzados durante la ofensiva alcanzó una zona de la capital ucraniana.
Las autoridades locales continúan evaluando los daños ocasionados por el ataque y no descartan que el balance pueda variar a medida que avancen las labores de inspección y asistencia.
Los bombardeos con drones de largo alcance se han convertido en una constante dentro del conflicto, con ataques dirigidos de forma recurrente contra infraestructuras, instalaciones estratégicas y núcleos urbanos situados lejos de la línea del frente.
Más de 160 drones lanzados en una sola ofensiva
La Fuerza Aérea de Ucrania ha informado de que Rusia lanzó más de 160 drones entre la tarde del martes y la mañana del miércoles en una de las ofensivas aéreas más intensas de los últimos días.
Según los datos difundidos por las autoridades militares ucranianas, las defensas antiaéreas consiguieron derribar 119 de los aparatos no tripulados antes de que alcanzaran sus objetivos.
El resto de los drones logró impactar o desapareció de los radares durante el desarrollo de la operación, de acuerdo con la información facilitada por el Ejército ucraniano.
Las fuerzas rusas emplean de forma habitual drones de ataque de largo alcance para mantener una presión constante sobre la retaguardia ucraniana durante el día y especialmente durante la noche.
Estos ataques obligan a activar con frecuencia las alertas aéreas en amplias zonas del país y movilizan a los sistemas de defensa antiaérea desplegados por Ucrania.
Las autoridades recomiendan de forma habitual a la población permanecer en refugios o seguir las instrucciones de protección civil cuando se activan las sirenas de alerta.
Desde el inicio de la invasión a gran escala, tanto Rusia como Ucrania han incrementado el uso de vehículos aéreos no tripulados para operaciones de reconocimiento y ataques de precisión contra objetivos militares e infraestructuras.
El mar Negro sigue siendo un escenario estratégico del conflicto
El ataque contra el carguero vuelve a situar el foco sobre la seguridad marítima en el mar Negro, una zona que mantiene una elevada importancia estratégica para ambas partes desde el comienzo de la guerra.
Las rutas comerciales que atraviesan estas aguas continúan sometidas a riesgos derivados de las operaciones militares, pese a las medidas adoptadas para garantizar la navegación de buques mercantes.
La Autoridad de Puertos de Mar de Ucrania mantiene el seguimiento de los incidentes que afectan al tráfico marítimo y colabora con las autoridades competentes para evaluar las consecuencias de cada ataque.
La utilización de drones contra objetivos marítimos y terrestres forma parte de la evolución del conflicto, caracterizado por un uso cada vez mayor de sistemas no tripulados capaces de alcanzar objetivos situados a cientos de kilómetros de distancia.
Mientras tanto, Kiev continúa reforzando sus capacidades de defensa aérea con el apoyo de varios países aliados, que han suministrado sistemas destinados a interceptar drones y misiles.
Rusia, por su parte, mantiene una campaña sostenida de ataques contra diferentes regiones ucranianas con el objetivo de presionar la capacidad logística, energética y militar del país.
Las autoridades ucranianas continúan recopilando información sobre los daños causados por la última oleada de ataques y prestando asistencia a las personas afectadas en las distintas zonas alcanzadas.
El balance definitivo de víctimas y daños materiales podría modificarse en las próximas horas conforme avancen las inspecciones sobre el terreno y concluyan las labores de emergencia.
La intensificación de los ataques con drones confirma que este tipo de armamento continúa desempeñando un papel central en la guerra entre Rusia y Ucrania, donde ambas partes recurren de forma creciente a sistemas no tripulados para desarrollar operaciones ofensivas y defensivas a larga distancia.





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