Rusia afirma haber derribado 149 drones ucranianos en una docena de regiones y Crimea, tras el mayor ataque con drones de Kiev el domingo.
Las defensas antiaéreas rusas derribaron este lunes 149 drones ucranianos en una docena de regiones de Rusia y en la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014 sin reconocimiento de buena parte de la comunidad internacional, según el Ministerio de Defensa ruso. Los aparatos de ala fija golpearon, siempre según esa fuente, objetivos en las regiones fronterizas de Kursk, Briansk y Bélgorod, en la sureña Rostov y en la república de Tatarstán, entre otras. El domingo, Kiev lanzó más de mil drones contra Rusia, en particular hacia Moscú y San Petersburgo, en lo que se describe como el mayor ataque con drones de Ucrania en toda la guerra.
El balance refleja la escalada de la campaña ucraniana de drones de largo alcance y la respuesta antiaérea rusa en un arco geográfico muy amplio.
El parte del Ministerio de Defensa ruso
Moscú afirmó haber abatido 149 aparatos en una sola jornada, distribuidos en una docena de regiones y en Crimea. La cifra, no verificada de forma independiente en el momento del anuncio, sitúa la oleada en el tramo alto de las incursiones ucranianas registradas desde 2022.
El propio ministerio reconoció que los drones de ala fija alcanzaron objetivos en Kursk, Briansk, Bélgorod, Rostov y Tatarstán, entre otras zonas. Esa admisión implica que parte de la oleada penetró más allá de la franja fronteriza inmediata y obligó a activar la defensa en profundidad, incluida la protección de áreas industriales y de retaguardia lejana como Tatarstán.
De la frontera a Tatarstán y Crimea
Kursk, Briansk y Bélgorod llevan meses expuestas a ataques y a operaciones terrestres limitadas. Rostov, más al sur, concentra infraestructuras logísticas y de apoyo al frente. Tatarstán, en el Volga, representa un salto de distancia y un mensaje simbólico: la guerra de drones puede proyectarse lejos del Donbás y de las regiones limítrofes.
Crimea, bajo control ruso desde 2014, es un objetivo recurrente por su valor militar y logístico. Incluirla en el parte de derribos de este lunes confirma que la oleada no se limitó al frente norte, sino que también tensionó la defensa de la península.
El ataque del domingo: más de mil drones
Según la información disponible, el domingo Ucrania lanzó más de mil drones contra territorio ruso, con especial orientación hacia Moscú y San Petersburgo. De consolidarse esa cifra, sería el mayor ataque con drones de Kiev en lo que va de conflicto. El objetivo de saturación es claro: obligar a Rusia a gastar misiles e interceptores caros, revelar emplazamientos de radar y generar alarma en las dos principales ciudades del país.
No todos los aparatos de una oleada de ese tamaño están destinados a impactar en el Kremlin o en el centro de San Petersburgo; muchos actúan como señuelos o se dirigen a instalaciones eléctricas, petroleras o militares en el camino. El parte ruso del lunes, con 149 derribos y varios objetivos alcanzados, encaja con el día siguiente a una ofensiva masiva de saturación.
Guerra de drones y coste de la defensa
La campaña ucraniana de drones de bajo coste frente a sistemas antiaéreos de alto valor redefine la economía del conflicto. Cada interceptación exitosa protege una instalación, pero erosiona stocks de misiles que Rusia necesita también para el frente y para la disuasión. Cada impacto en un almacén, una subestación o una planta refuerza la estrategia de Kiev de llevar la guerra a la retaguardia rusa.
Moscú responde con más capas de defensa, interferencia electrónica y golpes de represalia sobre la infraestructura ucraniana. El ciclo de ataque y contraataque con drones y misiles se ha convertido en una constante semanal, con picos como el del domingo y el balance de derribos del lunes.
Hechos contrastados y límites de la verificación
Lo que consta es el comunicado del Ministerio de Defensa ruso: 149 drones abatidos este lunes en una docena de regiones y en Crimea, con impactos en Kursk, Briansk, Bélgorod, Rostov y Tatarstán, entre otras. También consta el relato de que el domingo Kiev lanzó más de mil drones, con foco en Moscú y San Petersburgo, en el mayor ataque de este tipo de la guerra. La verificación independiente de cifras exactas de lanzamientos, derribos e impactos sigue siendo limitada en tiempo de guerra; el significado estratégico —saturación a larga distancia y presión sobre la retaguardia rusa— sí queda perfilado con nitidez.
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