León XIV presidió una multitudinaria misa en Lourdes y pidió a los obispos franceses mantener la máxima vigilancia frente a los abusos sexuales.
El papa León XIV presidió este domingo una multitudinaria misa en el santuario de Lourdes ante cerca de 150.000 fieles, en el último tramo de su viaje apostólico a Francia. Durante la celebración, el pontífice hizo un llamamiento a la penitencia y a la conversión en un contexto internacional marcado por los conflictos y la incertidumbre. Horas antes, en una reunión con los obispos franceses, reclamó mantener la "máxima vigilancia" frente a los abusos sexuales cometidos por miembros del clero y reiteró la necesidad de afrontar con firmeza este problema dentro de la Iglesia católica.
La jornada del pontífice estuvo marcada por dos mensajes principales: uno de carácter espiritual, dirigido a los miles de peregrinos congregados en Lourdes, y otro centrado en la responsabilidad institucional de la Iglesia frente a los casos de abusos sexuales.
El santuario mariano acogió a una multitud llegada desde distintos países para participar en la eucaristía presidida por León XIV, considerada uno de los actos centrales de su visita pastoral a Francia.
En su homilía, el Papa invitó a los fieles a recuperar el sentido de la esperanza y de la fe ante las dificultades que atraviesa el mundo actual.
El pontífice afirmó que la humanidad vive un momento especialmente complejo, marcado por conflictos armados, tensiones sociales y numerosas formas de sufrimiento.
En ese contexto, llamó a los creyentes a emprender un camino de conversión personal y de renovación espiritual.
También recordó la importancia de la solidaridad con quienes padecen enfermedad, pobreza o exclusión.
Un mensaje de esperanza desde uno de los mayores santuarios marianos
Lourdes constituye uno de los principales destinos de peregrinación del mundo católico.
Cada año millones de personas visitan este santuario francés, especialmente enfermos y peregrinos que acuden buscando un espacio de oración y recogimiento.
La celebración presidida por León XIV reunió a unas 150.000 personas, según las estimaciones difundidas por la organización del evento.
Durante la misa, el pontífice insistió en la necesidad de fortalecer la esperanza en tiempos marcados por la incertidumbre internacional.
En su intervención afirmó que el mundo atraviesa una etapa en la que los conflictos se extienden y generan nuevas formas de sufrimiento para millones de personas.
Por ello, invitó a los fieles a responder mediante la reconciliación, la oración y el compromiso con la paz.
El Papa también dedicó palabras de cercanía a los enfermos presentes en la celebración, recordando que Lourdes representa desde hace décadas un símbolo de consuelo para quienes atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad.
La ceremonia transcurrió en un ambiente de recogimiento y contó con la participación de numerosos obispos, sacerdotes y peregrinos llegados desde diferentes países.
La visita a Lourdes puso el broche final a una intensa agenda desarrollada por León XIV durante su estancia en Francia.
Reunión con los obispos franceses
Antes de la celebración litúrgica, el Papa mantuvo un encuentro con los obispos de Francia.
Durante esa reunión abordó diversos asuntos relacionados con la vida pastoral de la Iglesia y dedicó una parte importante de su intervención a la lucha contra los abusos sexuales cometidos por miembros del clero.
León XIV pidió a los responsables de las diócesis francesas mantener la máxima vigilancia ante este problema.
El pontífice insistió en la necesidad de actuar con determinación para prevenir nuevos casos y proteger a los menores.
Asimismo, recordó que la Iglesia debe afrontar con firmeza el dolor causado por los abusos y continuar colaborando con las autoridades competentes cuando resulte necesario.
El Papa subrayó que la protección de los menores constituye una prioridad permanente para la institución.
También animó a los obispos a reforzar las medidas de prevención, formación y acompañamiento de las víctimas.
La reunión se produjo en un contexto en el que la Iglesia francesa continúa desarrollando distintas iniciativas para mejorar los protocolos de prevención y respuesta frente a este tipo de delitos.
Una visita marcada por los llamamientos a la paz y la responsabilidad
El viaje apostólico de León XIV a Francia ha estado centrado en cuestiones religiosas, sociales y éticas.
Durante los distintos actos celebrados en París y Lourdes, el pontífice ha abordado asuntos como la inteligencia artificial, la paz internacional, la libertad religiosa, la dignidad humana y la protección de los menores.
Su estancia en Francia comenzó con una visita institucional al Palacio del Elíseo, donde fue recibido por el presidente Emmanuel Macron.
Posteriormente intervino en la sede de la UNESCO antes de desplazarse a la catedral de Notre-Dame y culminar su agenda con la peregrinación a Lourdes.
En sus diferentes discursos, León XIV ha insistido en la necesidad de que el progreso tecnológico vaya acompañado de principios éticos y ha reiterado su preocupación por el aumento de los conflictos armados en distintas regiones del mundo.
Su intervención ante los obispos franceses añadió además un mensaje específico sobre la obligación de mantener una vigilancia constante frente a los abusos sexuales dentro de la Iglesia.
Con ello, el pontífice reafirmó el compromiso expresado por la Santa Sede de continuar impulsando medidas de prevención, atención a las víctimas y colaboración con las autoridades para combatir esta lacra.
La visita concluye con un doble mensaje dirigido tanto a la comunidad católica como al conjunto de la sociedad: la necesidad de fortalecer la esperanza en tiempos de incertidumbre y la obligación de mantener una respuesta firme frente a cualquier forma de abuso que atente contra la dignidad y la protección de los menores.





.png)



COMMENTS