España conquista su segundo Mundial femenino sub-20 al derrotar a Corea del Norte en la tanda de penaltis gracias a dos paradas decisivas de Laia.
La selección española femenina sub-20 se proclamó este domingo campeona del mundo por segunda vez en su historia al derrotar a Corea del Norte en la tanda de penaltis por 4-3, después de que la final concluyera sin goles tras los 120 minutos reglamentarios y la prórroga. La gran protagonista del desenlace fue la guardameta Laia López, que detuvo dos lanzamientos decisivos para dar a España un nuevo título mundial y culminar la revancha deportiva tras la derrota sufrida ante el mismo rival en la final del Mundial sub-17 de 2024.
El combinado español volvió a demostrar la fortaleza de una generación que continúa situando al fútbol femenino nacional entre las principales referencias del panorama internacional.
La final estuvo marcada por el equilibrio entre ambos equipos y por el extraordinario rendimiento de las dos porteras, protagonistas absolutas de un encuentro en el que las ocasiones claras fueron escasas y las defensas lograron imponerse durante los 120 minutos de juego.
España buscó desde el inicio imponer su estilo basado en la posesión del balón y la circulación rápida, mientras que Corea del Norte volvió a mostrar la disciplina táctica y la intensidad que la habían llevado hasta la final del campeonato.
El partido mantuvo la emoción hasta el último instante y terminó resolviéndose desde el punto de penalti.
Una final igualada que se decidió desde los once metros
Durante el tiempo reglamentario ninguno de los dos equipos consiguió romper el equilibrio del marcador.
España dominó durante varias fases del encuentro gracias a un mayor control del balón, aunque encontró numerosas dificultades para superar el sólido entramado defensivo del conjunto asiático.
Corea del Norte, por su parte, respondió mediante rápidas transiciones ofensivas y aprovechando los espacios que aparecían tras las incorporaciones españolas al ataque.
Las dos selecciones dispusieron de oportunidades para adelantarse, pero las intervenciones de las guardametas evitaron cualquier modificación en el marcador.
Especialmente destacada fue la actuación de Pak Ju Gyong, decisiva para mantener con vida a su selección durante los momentos de mayor presión española.
La igualdad se mantuvo también durante la prórroga.
El desgaste físico comenzó a hacerse evidente conforme avanzaban los minutos, aunque ninguno de los dos equipos renunció a buscar el gol que evitara la tanda de penaltis.
Finalmente, el campeón tuvo que decidirse desde los once metros.
Laia López se convierte en la heroína del título
En la tanda de penaltis apareció la figura de Laia López.
La guardameta española firmó dos intervenciones decisivas al detener los lanzamientos de Choe Yon A y Pak Ok I.
Sus paradas permitieron que España tomara ventaja en un momento de máxima tensión.
Por parte del conjunto español, Marisa García abrió la tanda con un lanzamiento transformado.
Posteriormente también marcaron Celia Segura, Carla Julià y Daniela Agote, que certificó el penalti definitivo para sellar el triunfo por 4-3.
La celebración se desató inmediatamente después del último lanzamiento convertido por la selección española.
Las jugadoras, el cuerpo técnico y el resto de la expedición festejaron sobre el terreno de juego un nuevo éxito para el fútbol femenino español.
La actuación de Laia López fue determinante tanto durante el partido como en la resolución desde el punto de penalti.
Su seguridad bajo los palos permitió sostener a España durante los momentos de mayor exigencia y terminó convirtiéndola en una de las grandes protagonistas de la final.
El segundo Mundial confirma el crecimiento del fútbol femenino español
Con esta victoria, España conquista el segundo Mundial sub-20 femenino de su historia.
El primero llegó en 2022, un título que marcó un punto de inflexión para las categorías inferiores del fútbol femenino nacional.
Ahora, cuatro años después, una nueva generación vuelve a situar a España en lo más alto del panorama internacional.
El triunfo también supone una revancha deportiva frente a Corea del Norte.
Las futbolistas españolas recordaban todavía la derrota sufrida ante este mismo rival en la final del Mundial sub-17 disputado en 2024.
En aquella ocasión el conjunto asiático se llevó el título.
Esta vez, la historia tuvo un desenlace diferente.
España consiguió imponerse en una final extremadamente igualada y completar así una brillante trayectoria durante todo el campeonato.
El éxito confirma el excelente estado de salud de la cantera del fútbol femenino español.
Durante los últimos años, las distintas selecciones nacionales han acumulado títulos internacionales en categorías inferiores y absolutas, reflejando la consolidación de un modelo de formación cada vez más competitivo.
La conquista de este Mundial sub-20 representa un nuevo impulso para una generación de futbolistas que aspira a convertirse en la base de la selección absoluta durante los próximos años.
El rendimiento mostrado a lo largo del torneo, unido a la capacidad competitiva exhibida en una final de máxima exigencia, refuerza la posición de España como una de las grandes potencias del fútbol femenino mundial.
Con el segundo título mundial sub-20 ya en sus vitrinas, la selección española cierra un campeonato impecable y vuelve a escribir una página destacada en la historia del deporte nacional, consolidando un proyecto que continúa produciendo talento y resultados al más alto nivel internacional.





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