Ketty Garat sitúa a Mehdi Hijaouy en el centro del caso Pegasus y de las filtraciones sobre la inteligencia marroquí.
Las últimas informaciones publicadas por la periodista Ketty Garat han vuelto a colocar el foco sobre Mehdi Hijaouy, exalto cargo de la inteligencia exterior marroquí, a quien diversas publicaciones atribuyen un papel relevante en las filtraciones relacionadas con Marruecos, el caso Pegasus y las tensiones diplomáticas con España. Las afirmaciones, que incluyen supuestas capacidades para acceder a información obtenida mediante el software espía Pegasus, forman parte de informaciones periodísticas y no han sido confirmadas oficialmente por las autoridades españolas ni marroquíes.
Las relaciones entre España y Marruecos atraviesan desde hace años una etapa marcada por episodios de elevada tensión política, diplomática y de seguridad. La crisis migratoria de Ceuta, el reconocimiento español del plan marroquí para el Sáhara Occidental, las investigaciones sobre el espionaje mediante Pegasus y las recientes filtraciones relacionadas con los servicios de inteligencia marroquíes han configurado un escenario complejo en el que conviven operaciones de inteligencia, disputas geopolíticas y procedimientos judiciales.
En ese contexto, nuevas publicaciones periodísticas han vuelto a situar en primera línea a Mehdi Hijaouy, antiguo alto responsable de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de inteligencia exterior de Marruecos.
Según la información difundida por Ketty Garat, Hijaouy sería una figura clave para comprender algunas de las filtraciones que han afectado al aparato de inteligencia marroquí y las supuestas capacidades de determinados actores para acceder a información sensible obtenida mediante Pegasus. Estas afirmaciones, sin embargo, no han sido confirmadas oficialmente por los gobiernos implicados ni por resoluciones judiciales.
El caso Mehdi Hijaouy y su salida de Marruecos
Diversos medios han identificado a Mehdi Hijaouy como uno de los antiguos responsables de mayor rango dentro de la DGED, el organismo encargado de la inteligencia exterior marroquí.
Según esas informaciones, abandonó Marruecos en 2024 tras un deterioro de su relación con las autoridades del país.
Posteriormente habría permanecido durante un tiempo en Francia antes de desplazarse a España, donde solicitó protección internacional.
También se ha informado de que Marruecos emitió una orden internacional de detención contra él por diversos delitos económicos y de falsedad documental.
La Audiencia Nacional española estudió su situación jurídica conforme a los mecanismos previstos para este tipo de procedimientos.
No obstante, la existencia de una orden internacional no implica por sí misma la acreditación de los hechos atribuidos, ya que corresponde a los tribunales valorar la documentación presentada por ambas partes antes de adoptar una decisión definitiva.
En paralelo, medios especializados han señalado que Hijaouy habría acumulado durante años un importante conocimiento sobre la estructura interna de los servicios secretos marroquíes, circunstancia que explicaría el interés que su figura ha despertado tanto en Rabat como en diversos servicios de inteligencia occidentales.
Ninguna autoridad española ha confirmado oficialmente una colaboración con el antiguo responsable marroquí.
Pegasus, las filtraciones y las alegaciones publicadas
Uno de los aspectos que mayor atención ha generado es la relación establecida por algunas publicaciones entre Hijaouy y el denominado caso Pegasus.
En España está acreditado que varios teléfonos de miembros del Gobierno fueron infectados mediante el software Pegasus, un programa desarrollado por la empresa israelí NSO Group que permite acceder prácticamente al contenido completo de un dispositivo móvil cuando la infección tiene éxito.
Las investigaciones oficiales confirmaron que los terminales del presidente del Gobierno y de varios ministros fueron comprometidos.
Sin embargo, las autoridades españolas nunca han identificado públicamente al autor material del ataque.
Las publicaciones recientes sostienen que Hijaouy tendría conocimiento directo de aquella operación e incluso capacidad para acceder a parte de la información obtenida.
También se afirma que dispondría de varios gigabytes de información extraída de dispositivos oficiales.
Hasta el momento, ninguna autoridad judicial española ha confirmado públicamente esas afirmaciones ni existe documentación oficial que permita verificar su contenido.
Las referencias forman parte de informaciones periodísticas atribuidas a fuentes de inteligencia.
Por ese motivo, cualquier valoración sobre su autenticidad permanece abierta.
Jabaroot y las filtraciones sobre la inteligencia marroquí
Otro de los elementos presentes en las informaciones publicadas es la aparición del nombre Jabaroot, una plataforma que ha difundido durante los últimos meses abundante documentación atribuida a organismos de seguridad marroquíes.
Entre el material divulgado figuran miles de nombres de supuestos agentes, documentos internos y otra información cuya autenticidad continúa siendo objeto de análisis.
Las investigaciones de distintas empresas de ciberseguridad citadas por diversos medios apuntan a que parte de ese material podría proceder de filtraciones internas además de posibles ataques informáticos.
En ese contexto aparece nuevamente el nombre de Mehdi Hijaouy.
Algunas publicaciones sostienen que habría desempeñado un papel relevante en el suministro o difusión de parte de la información.
Sin embargo, estas afirmaciones tampoco han sido confirmadas oficialmente.
No existe una resolución judicial que atribuya a Hijaouy la autoría de dichas filtraciones.
Las investigaciones continúan abiertas y los detalles técnicos sobre el origen de los documentos permanecen bajo análisis.
Un contexto marcado por la rivalidad regional
Las informaciones también sitúan este episodio dentro de la competencia estratégica existente entre Marruecos y Argelia.
Ambos países mantienen desde hace décadas profundas diferencias políticas y diplomáticas, especialmente en relación con el Sáhara Occidental.
Diversos analistas consideran que la inteligencia y la ciberseguridad se han convertido en un nuevo escenario de esa rivalidad.
Las filtraciones, las campañas de información y las operaciones de influencia forman parte de un contexto mucho más amplio que trasciende las relaciones bilaterales entre España y Marruecos.
En ese escenario, España ocupa una posición especialmente sensible debido a su proximidad geográfica, su pertenencia a la OTAN y a la Unión Europea y su papel en la gestión migratoria del Mediterráneo occidental.
Los expertos señalan que este tipo de conflictos híbridos combinan presión diplomática, campañas de desinformación, operaciones cibernéticas y actuaciones de inteligencia.
El impacto político y diplomático
El caso continúa generando importantes repercusiones políticas.
Las revelaciones sobre Pegasus ya provocaron en su momento una crisis institucional en España.
Posteriormente, las filtraciones relacionadas con Marruecos han incrementado el interés sobre el funcionamiento de los servicios de inteligencia de ambos países.
Las nuevas informaciones difundidas por Ketty Garat vuelven a abrir interrogantes sobre el alcance real de las operaciones desarrolladas durante los últimos años.
No obstante, buena parte de las afirmaciones continúan sustentándose en fuentes anónimas, documentos cuya autenticidad sigue siendo analizada e investigaciones aún no concluidas.
Por ello, la evolución del caso dependerá de futuras actuaciones judiciales, de posibles confirmaciones oficiales y de la información que pueda hacerse pública en los próximos meses.
Mientras tanto, el caso Mehdi Hijaouy permanece como uno de los episodios más sensibles dentro del complejo escenario que une inteligencia, ciberseguridad y relaciones internacionales entre España, Marruecos y el conjunto del norte de África.





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