Marruecos acusa a España de dificultar el retorno de miles de migrantes que permanecen en Ceuta tras la reunión entre Albares y Bourita.
Marruecos ha responsabilizado a España de dificultar el regreso de los migrantes marroquíes que permanecen en Ceuta tras la crisis migratoria del pasado verano. La cuestión fue abordada este jueves durante una reunión celebrada en Nueva York entre los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países, José Manuel Albares y Nasser Bourita, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. Tras el encuentro, el jefe de la diplomacia marroquí afirmó que los obstáculos para completar los retornos se encuentran en España y no en Marruecos.
Albares y Bourita abordan la situación migratoria en Nueva York
La gestión de la crisis migratoria en Ceuta volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda bilateral entre España y Marruecos durante la reunión mantenida este jueves por los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países.
José Manuel Albares y Nasser Bourita aprovecharon su presencia en Nueva York con motivo de la Asamblea General de Naciones Unidas para intercambiar impresiones sobre la situación creada tras las entradas irregulares registradas durante los últimos meses.
Uno de los principales asuntos tratados fue el retorno de los migrantes marroquíes que continúan en la ciudad autónoma.
Según las declaraciones realizadas posteriormente por el ministro marroquí, alrededor de 10.000 personas permanecerían todavía en Ceuta pendientes de una solución administrativa o judicial sobre su situación.
Bourita sostuvo que Marruecos mantiene su disposición a colaborar en el proceso de retorno siempre que se respeten los procedimientos establecidos y las obligaciones internacionales aplicables.
Sin embargo, aseguró que el proceso se está viendo ralentizado por factores que atribuyó a la parte española.
Durante su comparecencia ante los medios, el jefe de la diplomacia marroquí afirmó que existen "obstáculos" y "polémicas" que, a su juicio, dificultan el cierre definitivo de la crisis.
En ese contexto, señaló que determinadas posiciones mantenidas dentro del debate político español estarían contribuyendo a retrasar los procedimientos de devolución.
"Si los migrantes en situación irregular no han regresado, la pregunta no hay que hacérsela a Marruecos, sino a España", afirmó Bourita al término del encuentro.
Las declaraciones del ministro marroquí se producen en un momento en el que ambos gobiernos mantienen contactos para coordinar la gestión de la frontera y reforzar la cooperación en materia migratoria.
España y Marruecos colaboran desde hace años en el control de los flujos migratorios que afectan tanto a Ceuta y Melilla como a otras rutas del Mediterráneo occidental y del Atlántico.
Los dos países consideran esta cooperación uno de los pilares fundamentales de su relación bilateral.
El retorno de adultos y menores continúa condicionado por los procedimientos legales
La devolución de migrantes desde Ceuta constituye un proceso sujeto a diferentes procedimientos administrativos, judiciales e internacionales.
Las autoridades españolas deben aplicar la legislación nacional y europea, así como los compromisos asumidos en materia de protección internacional y derechos de la infancia.
En el caso de los menores de edad, los procedimientos presentan una mayor complejidad jurídica.
La normativa exige valorar de forma individual cada expediente y garantizar el interés superior del menor antes de adoptar cualquier decisión sobre un eventual retorno.
Además, las devoluciones requieren mecanismos de coordinación entre las administraciones competentes de ambos países.
Las autoridades españolas han defendido en diferentes ocasiones que cada expediente debe tramitarse conforme al marco legal vigente.
Por su parte, Marruecos sostiene que mantiene abiertos los canales de cooperación necesarios para facilitar el regreso de sus nacionales cuando se cumplen las condiciones previstas.
La cuestión migratoria ha ocupado un lugar central en las relaciones entre Madrid y Rabat durante los últimos años.
Los episodios de entradas masivas registrados en Ceuta han obligado a ambos gobiernos a reforzar los mecanismos de coordinación policial, diplomática y consular.
La cooperación también se extiende al intercambio de información y al desarrollo de operaciones conjuntas destinadas a combatir las redes dedicadas al tráfico de personas.
Al mismo tiempo, las administraciones españolas continúan gestionando la atención humanitaria, sanitaria y administrativa de los migrantes que permanecen en la ciudad autónoma.
El objetivo es compatibilizar las necesidades de seguridad fronteriza con el cumplimiento de las obligaciones legales nacionales e internacionales.
Las diferencias sobre el ritmo de los retornos forman parte de un debate que continúa abierto entre ambos países.
La gestión migratoria sigue siendo uno de los principales desafíos bilaterales
La reunión entre Albares y Bourita pone de manifiesto que la gestión migratoria continúa siendo uno de los asuntos más sensibles de la relación entre España y Marruecos.
Ambos gobiernos mantienen una cooperación estrecha en numerosos ámbitos, aunque las cuestiones relacionadas con el control fronterizo generan periódicamente momentos de tensión diplomática.
Ceuta ocupa una posición estratégica por su condición de frontera exterior de la Unión Europea en el norte de África.
La presión migratoria registrada durante los últimos meses ha obligado a reforzar los dispositivos de seguridad y a intensificar la colaboración entre las fuerzas policiales de ambos países.
Las autoridades españolas también han incrementado los recursos destinados a la identificación, acogida y tramitación administrativa de las personas que permanecen en la ciudad.
Paralelamente, continúan los contactos diplomáticos para avanzar en soluciones que permitan gestionar los retornos dentro del marco jurídico vigente.
Los responsables políticos de ambos países coinciden en la necesidad de mantener una cooperación estable para afrontar los desafíos migratorios comunes.
Sin embargo, las declaraciones realizadas tras la reunión reflejan diferencias en la interpretación de los factores que están ralentizando el proceso.
Mientras Marruecos sitúa el origen del problema en los procedimientos desarrollados en España, las autoridades españolas han insistido en distintas ocasiones en la necesidad de respetar plenamente la legalidad y las garantías individuales.
La evolución de los contactos bilaterales determinará el ritmo de las futuras devoluciones y la capacidad de ambos gobiernos para cerrar uno de los episodios migratorios más importantes registrados en la frontera de Ceuta en los últimos años.
El desarrollo de estos procedimientos seguirá condicionado por la cooperación entre ambas administraciones, las resoluciones judiciales que puedan adoptarse y el cumplimiento de la normativa nacional e internacional aplicable a cada caso.





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