Sánchez anuncia 10.000 plazas de acogida en Ceuta, defiende a Marruecos y niega un chantaje tras el caso Pegasus.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la ampliación de la capacidad de acogida en Ceuta hasta alcanzar las 10.000 plazas para inmigrantes y defendió la actuación de Marruecos durante la crisis fronteriza. En una entrevista, rechazó que exista un chantaje tras el espionaje con Pegasus y aseguró que las comunicaciones del CNI no constituyen por sí solas una prueba de una alerta previa.
Pedro Sánchez ha asegurado que el Gobierno trabaja para aumentar hasta las 10.000 plazas la capacidad de acogida para inmigrantes en Ceuta ante la situación generada tras la crisis fronteriza.
El presidente del Ejecutivo explicó que la ciudad autónoma afronta una “crisis compleja” y señaló que el objetivo es mantener la gestión hasta recuperar una situación de estabilidad.
Según Sánchez, esa normalidad podría alcanzarse a finales de año, coincidiendo con la fecha prevista para la finalización del mando único establecido para coordinar la respuesta institucional.
Durante su intervención, el presidente también abordó la relación con Marruecos y defendió la actuación de las autoridades marroquíes durante los acontecimientos ocurridos en la frontera.
Sánchez destacó la cooperación entre ambos países y rechazó las interpretaciones que apuntan a una posible presión de Rabat sobre España tras el espionaje de su teléfono móvil mediante el programa Pegasus.
El Gobierno amplía la capacidad de acogida en Ceuta
La llegada de miles de personas a Ceuta durante la crisis fronteriza obligó a las administraciones a reforzar los dispositivos de acogida y asistencia.
Sánchez explicó que la ampliación hasta las 10.000 plazas responde a la necesidad de contar con recursos suficientes para gestionar la situación mientras se desarrollan los procedimientos administrativos correspondientes.
El Ejecutivo ya había anunciado previamente la habilitación de nuevas instalaciones y recursos temporales para atender a las personas que permanecen en la ciudad autónoma.
La medida se enmarca dentro de una estrategia de reorganización de los servicios de acogida, con el objetivo de evitar una saturación de las infraestructuras existentes.
El presidente reconoció que Ceuta atraviesa una situación excepcional y que requiere una respuesta coordinada entre las diferentes administraciones.
La previsión del Gobierno es mantener el dispositivo durante los próximos meses mientras se avanza en la gestión de los expedientes y en las decisiones relacionadas con cada caso.
Sánchez señaló que el Ejecutivo espera que la estabilidad llegue antes del cierre del mando único previsto en el decreto aprobado para coordinar las actuaciones.
Sánchez rechaza la teoría de un supuesto chantaje de Marruecos
Uno de los asuntos abordados durante la entrevista fue la relación entre España y Marruecos después de conocerse el espionaje sufrido por el teléfono del presidente mediante Pegasus.
Sánchez calificó de “bulo para una serie de Netflix” la teoría de que Marruecos estaría utilizando esa información para condicionar las decisiones del Gobierno español.
El presidente negó que exista una situación de dependencia o presión derivada de aquel episodio y defendió la política exterior mantenida con Rabat.
La relación entre España y Marruecos ha estado marcada en los últimos años por cuestiones como la inmigración, el Sáhara Occidental, la cooperación económica y la seguridad fronteriza.
Sánchez sostuvo que la colaboración entre ambos países resulta necesaria para gestionar asuntos de interés común.
En este contexto, el presidente puso en valor la actuación de Marruecos durante la crisis de Ceuta y utilizó el término “inteligencia” para referirse a la gestión realizada por las autoridades del país vecino.
Sus declaraciones llegan después de que distintos sectores políticos hayan cuestionado el papel desempeñado por Rabat durante los acontecimientos fronterizos.
Debate sobre las alertas previas y los informes del CNI
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la existencia de posibles avisos previos sobre la crisis fronteriza.
Sánchez rechazó que los mensajes internos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) puedan considerarse una prueba suficiente de que existiera una alerta concreta sobre lo ocurrido.
El presidente afirmó que en España las decisiones se basan en informes oficiales y no únicamente en comunicaciones internas o mensajes.
“En un país serio como es España lo que se hace son informes”, defendió durante su intervención.
La cuestión de los avisos previos ha generado un debate político después de la aparición de documentos y comunicaciones que diferentes partidos interpretan de forma distinta.
Mientras algunos sectores consideran que existieron señales anticipadas sobre una posible escalada, el Gobierno sostiene que no había información concluyente que permitiera prever la dimensión de los acontecimientos.
La controversia continúa abierta en el ámbito político y parlamentario, donde la oposición ha reclamado explicaciones sobre la gestión de la crisis.
El Ejecutivo, por su parte, mantiene que actuó conforme a la información disponible en cada momento y defiende la respuesta adoptada.
La situación en Ceuta continúa siendo uno de los principales asuntos de la agenda del Gobierno, que busca combinar la gestión migratoria, la atención humanitaria y la coordinación con Marruecos.





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