Amnistía Internacional denuncia que Marruecos sigue usando Pegasus y otros programas espía contra activistas y periodistas.
Amnistía Internacional ha denunciado en un nuevo informe que Marruecos ha continuado utilizando herramientas de vigilancia digital contra activistas, periodistas y figuras políticas críticas, tanto dentro del país como en el extranjero. El documento señala el uso de programas como Pegasus y otras tecnologías desarrolladas en Israel y Europa, con casos que afectarían también a personas vinculadas a España y Francia.
Un informe señala una red de vigilancia contra críticos del Gobierno marroquí
Marruecos ha mantenido durante los últimos años el uso de tecnologías avanzadas de espionaje digital para investigar y monitorizar a personas consideradas críticas con las autoridades, según un informe publicado por Amnistía Internacional.
El documento recoge casos de vigilancia contra activistas, periodistas, defensores de derechos humanos y representantes políticos, incluidos ciudadanos de otros países.
La organización internacional sostiene que estas prácticas forman parte de una red de seguimiento que habría afectado a personas dentro y fuera de Marruecos.
Entre las herramientas mencionadas figura Pegasus, un programa desarrollado por la empresa israelí NSO Group que permite acceder a dispositivos móviles y obtener información sin que el usuario tenga conocimiento de la intrusión.
Este tipo de software puede permitir el acceso a mensajes, archivos, ubicación, cámara y micrófono del teléfono afectado.
El uso de Pegasus por parte de organismos marroquíes ya había sido señalado anteriormente por distintas investigaciones internacionales.
El nuevo informe de Amnistía Internacional apunta que las actividades de vigilancia no se habrían limitado a ese programa y que las autoridades marroquíes habrían recurrido posteriormente a otras tecnologías similares.
Según la organización, estas herramientas han sido utilizadas para rastrear comunicaciones y actividades de personas consideradas incómodas para las autoridades.
El informe no solo analiza casos dentro de Marruecos, sino también posibles objetivos situados en países europeos.
Entre ellos se incluyen personas relacionadas con España y Francia, dos países con una relación estrecha con Rabat en ámbitos políticos, económicos y de seguridad.
La denuncia vuelve a situar el debate sobre el uso de programas de espionaje digital y los límites que deben aplicarse para proteger la privacidad y la libertad de expresión.
Pegasus y la evolución de las herramientas de espionaje digital
Pegasus se convirtió en uno de los programas de vigilancia más conocidos a nivel internacional después de que diversas investigaciones revelaran su utilización contra periodistas, activistas y dirigentes políticos en distintos países.
El sistema, creado por NSO Group, permite explotar vulnerabilidades de dispositivos móviles para obtener acceso a información privada.
Su utilización ha generado controversia debido a que, según organizaciones de derechos humanos, en algunos casos habría sido empleado contra personas sin relación con amenazas terroristas o delitos graves.
Las autoridades y empresas vinculadas a este tipo de tecnología defienden que estas herramientas están diseñadas para investigaciones de seguridad y lucha contra el crimen.
Sin embargo, organismos internacionales han reclamado controles más estrictos para evitar posibles abusos.
En el caso de Marruecos, Amnistía Internacional señala que la agencia de inteligencia marroquí Direction Générale de la Surveillance du Territoire habría utilizado Pegasus entre 2017 y 2021.
El informe sostiene que, tras ese periodo, las autoridades habrían empleado otras soluciones de vigilancia fabricadas por compañías de Israel y Europa.
La evolución tecnológica ha ampliado las capacidades de estos sistemas, que permiten realizar seguimientos más sofisticados sobre dispositivos personales.
Las organizaciones defensoras de los derechos digitales alertan de que el uso sin garantías suficientes puede afectar derechos fundamentales como la privacidad, la libertad de prensa y la libertad de expresión.
El informe de Amnistía reclama investigaciones independientes y mecanismos de control que permitan determinar si estas herramientas se han utilizado dentro de los límites legales.
La vigilancia digital abre un nuevo frente en las relaciones internacionales
La denuncia sobre el uso de software espía por parte de Marruecos tiene también implicaciones diplomáticas por la posible afectación a personas vinculadas con países europeos.
España y Francia mantienen relaciones estratégicas con Rabat en materias como comercio, seguridad, migración y cooperación antiterrorista.
La aparición de ciudadanos europeos entre los posibles objetivos de estas herramientas de vigilancia ha generado preocupación en distintos ámbitos políticos y sociales.
El uso de programas espía contra periodistas y activistas ha sido objeto de debate en instituciones europeas, que han reclamado mayor transparencia en la adquisición y utilización de estas tecnologías.
La Unión Europea ha impulsado medidas para reforzar la protección de los derechos digitales y establecer mayores controles sobre el sector de la vigilancia tecnológica.
Amnistía Internacional considera que los Estados deben garantizar que cualquier utilización de herramientas de espionaje esté sometida a supervisión judicial y a criterios estrictos de necesidad y proporcionalidad.
La organización también reclama responsabilidades cuando existan indicios de uso indebido de estas tecnologías.
Por su parte, las autoridades marroquíes han rechazado en anteriores ocasiones acusaciones relacionadas con el uso ilegal de Pegasus y otros sistemas de vigilancia.
El debate sobre estas prácticas continúa abierto mientras los avances tecnológicos aumentan la capacidad de los gobiernos para recopilar información sobre ciudadanos.
La expansión de estas herramientas plantea un desafío para los sistemas democráticos, que deben equilibrar las necesidades de seguridad con la protección de los derechos individuales.
El informe de Amnistía Internacional vuelve así a colocar el control del espionaje digital en el centro de la agenda internacional.





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