El euro cae bajo 1,13 dólares, mínimo desde mayo de 2025, tras subir al 5,34% el bono USA a 10 años, máximo de 24 años.
El euro ha caído este jueves por debajo de 1,13 dólares, su nivel más bajo desde mayo de 2025, después de que la rentabilidad de la deuda del Tesoro estadounidense a diez años se disparara al 5,34%. Ese rendimiento es el más alto en 24 años. Los bonos a 30 años alcanzaron el 5,68%, también máximo de las últimas dos décadas. Varios miembros de la Reserva Federal se han mostrado partidarios de subir más los tipos de interés, pese a que la inflación en Estados Unidos fue mejor de lo esperado en agosto.
El diferencial de tipos y de rentabilidad entre EE UU y la zona euro presiona a la baja la divisa comunitaria.
El cruce bajo 1,13 y el contexto de mayo de 2025
La cotización del euro frente al dólar ha perforado el umbral de 1,13 billetes verdes por unidad europea. Hay que remontarse a mayo de 2025 para encontrar cotizaciones equivalentes. Ese mínimo relativo refleja un movimiento de fortalecimiento del dólar más que un colapso aislado de la moneda única.
En los mercados de divisas, el diferencial de tipos de interés reales y nominales orienta los flujos de capital. Cuando la deuda soberana estadounidense ofrece rendimientos tan elevados como el 5,34% a diez años, los inversores encuentran atractivo colocar fondos en dólares, lo que aprecia la divisa americana y deprecia al euro en el cruce.
La ruptura de 1,13 actúa como referencia técnica y psicológica para operadores y bancos centrales. No implica por sí sola una crisis de confianza en el euro, pero sí encarece las importaciones denominadas en dólares —energía, materias primas, tecnología— para la zona euro y puede aliviar, en sentido contrario, la competitividad exportadora europea.
Deuda de EE UU: 5,34% a 10 años y 5,68% a 30 años
El motor inmediato del movimiento ha sido el repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro. El tramo a 10 años se situó en el 5,34%, el más alto en 24 años. El de 30 años alcanzó el 5,68%, también en máximos de casi un cuarto de siglo.
Esos niveles elevan el coste de financiación del Gobierno estadounidense y el de las hipotecas y créditos vinculados a los tipos largos. Al mismo tiempo, refuerzan el atractivo relativo del dólar frente a monedas de áreas con tipos más bajos o con una política monetaria menos agresiva.
La subida de rentabilidades puede deberse a expectativas de más endurecimiento de la Fed, a una oferta elevada de emisiones del Tesoro, a datos de actividad todavía sólidos o a una combinación de factores. El efecto en el euro-dólar ha sido claro: el diferencial se ensancha a favor del dólar y el euro cede terreno.
La Fed, los tipos y la inflación de agosto
Varios miembros de la Reserva Federal se han pronunciado a favor de continuar subiendo los tipos de interés. Lo han hecho pese a que la inflación de agosto en Estados Unidos ofreció un dato mejor de lo esperado. Ese matiz es importante: una moderación del IPC no ha bastado, de momento, para alinear al comité en una pausa prolongada.
Si el mercado interioriza que la Fed mantendrá tipos altos más tiempo o que aún quedan alzas adicionales, los rendimientos de la deuda a medio y largo plazo tienden a presionarse al alza. Es el escenario compatible con el 5,34% y el 5,68% vistos este jueves.
Para el Banco Central Europeo, un euro más débil encarece la energía y puede complicar la convergencia inflacionaria, aunque también sostiene las exportaciones. El contraste entre un banco central estadounidense todavía orientado a la restricción y un BCE con un ciclo distinto alimenta la divergencia de divisas.
Efectos sobre Europa y lectura de mercado
Un euro por debajo de 1,13 dólares encarece el petróleo y el gas facturados en la divisa americana, con efecto potencial sobre la inflación importada en la zona euro. Las empresas europeas con costes en dólares y ventas en euros ven presionados sus márgenes; las exportadoras hacia Estados Unidos ganan competitividad de precio.
Los inversores vigilarán las próximas intervenciones de la Fed y los datos de empleo e inflación en EE UU. Cualquier señal de pausa podría aliviar los rendimientos del Tesoro y devolver oxígeno al euro. Mientras los tipos largos estadounidenses permanezcan en máximos de 24 años, el techo para la recuperación del euro-dólar será más difícil de perforar.
El mínimo desde mayo de 2025 fija el listón de la sesión. El 5,34% del bono a 10 años y el 5,68% del de 30 años explican el movimiento. La moneda única cotiza el precio de un diferencial de tipos y de una Fed que, pese al mejor dato de inflación de agosto, sigue proyectando firmeza.
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