Junts rechaza el decreto de vivienda por el coste para Cataluña, aunque el Gobierno mantiene abierta la negociación parlamentaria.
Junts cuestiona las obligaciones económicas del decreto de vivienda
Junts ha comunicado su rechazo al real decreto de vivienda que el Gobierno someterá a votación en el Congreso, al considerar que la norma traslada responsabilidades al Ejecutivo catalán que, según la formación, corresponden al Estado.
El partido independentista catalán ha centrado sus críticas en el impacto económico y competencial de algunas de las medidas incluidas en el texto, especialmente aquellas relacionadas con la protección de inquilinos en situación de vulnerabilidad.
Entre los puntos rechazados por Junts se encuentra la obligación de asumir en un plazo reducido los impagos de alquiler de determinados arrendatarios vulnerables, una medida que la formación interpreta como una transferencia de costes a la Generalitat.
La formación también ha cuestionado la suspensión de procedimientos de desahucio hasta 2030 para determinados colectivos, al considerar que la aplicación de esta medida podría generar nuevas cargas para las administraciones autonómicas.
Además, Junts ha mostrado su oposición a las limitaciones previstas sobre la compra de vivienda, al entender que pueden afectar al funcionamiento del mercado inmobiliario y a las competencias propias de Cataluña.
El partido liderado por Carles Puigdemont sostiene que las políticas de vivienda deben respetar la distribución de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas.
La posición de Junts introduce incertidumbre sobre la aprobación de uno de los reales decretos de vivienda que el Ejecutivo llevará al Pleno del Congreso.
Hasta el momento, varias formaciones han anunciado su respaldo al decreto que incorpora medidas de protección frente a desahucios y bonificaciones fiscales, entre ellas el PNV, ERC, EH Bildu, Podemos, Coalición Canaria y BNG.
La aritmética parlamentaria convierte la postura de Junts en un elemento relevante para determinar el resultado final de la votación.
El Gobierno mantiene la negociación abierta con Junts
Pese al rechazo anunciado por Junts, el Gobierno mantiene abierta la vía de negociación y confía en que la formación catalana pueda modificar su posición antes de la votación definitiva.
Desde Moncloa consideran que la postura inicial del partido puede formar parte del proceso de negociación habitual durante la legislatura.
El Ejecutivo recuerda que Junts ha mantenido posiciones críticas con algunas iniciativas gubernamentales en anteriores ocasiones y que finalmente se han alcanzado acuerdos parlamentarios.
La estrategia del Gobierno pasa por continuar los contactos con los grupos políticos hasta el último momento para garantizar los apoyos necesarios para convalidar los decretos.
En este escenario, el Ejecutivo diferencia entre los dos textos de vivienda que llegarán al Congreso.
Mientras mantiene expectativas de sacar adelante el decreto con medidas de protección frente a desahucios, el Gobierno asume mayores dificultades para aprobar el segundo texto, centrado en la renovación automática de los contratos de alquiler.
El rechazo anunciado por Junts se suma al de otras formaciones que tampoco respaldarán la norma sobre los contratos de arrendamiento.
Coalición Canaria ya ha avanzado que apoyará el primer decreto, pero votará en contra del segundo, al igual que el PNV.
La posición de los partidos será determinante en una votación en la que el Gobierno necesita reunir una mayoría suficiente para evitar la derogación de las medidas aprobadas.
La negociación con Junts se mantiene como uno de los principales focos de atención política antes del Pleno del Congreso.
La vivienda vuelve a marcar las negociaciones parlamentarias
La aprobación de los decretos de vivienda se ha convertido en una nueva prueba para la capacidad del Gobierno de reunir apoyos parlamentarios durante la legislatura.
El acceso a la vivienda, la protección de los inquilinos y la regulación del mercado del alquiler son algunos de los asuntos que han generado mayores diferencias entre los grupos políticos.
El Ejecutivo defiende que las medidas incluidas en el decreto buscan reforzar la protección de las personas con dificultades económicas y garantizar mayor estabilidad residencial.
Los partidos críticos con la norma señalan que algunas medidas pueden aumentar las obligaciones de las comunidades autónomas y limitar su capacidad de decisión en materia de vivienda.
En el caso de Junts, la principal objeción se centra en la distribución de responsabilidades entre administraciones y en el impacto económico que tendría la aplicación del decreto en Cataluña.
La formación catalana reclama que cualquier nueva obligación para las comunidades autónomas vaya acompañada de los recursos económicos necesarios para su cumplimiento.
El debate parlamentario también refleja las diferencias existentes entre los grupos sobre la forma de afrontar la crisis de acceso a la vivienda.
Mientras algunos partidos defienden ampliar la protección de los hogares vulnerables, otros plantean que las medidas deben evitar efectos negativos sobre propietarios y sobre el mercado inmobiliario.
La votación en el Congreso permitirá conocer finalmente el respaldo con el que cuenta cada uno de los decretos y determinará si las medidas continúan vigentes.
Hasta entonces, las negociaciones entre el Gobierno y sus socios parlamentarios seguirán siendo clave para definir el futuro de la nueva normativa de vivienda.





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