Un devastador atentado terrorista sacudió la ciudad de Cali, Colombia, el 21 de agosto de 2025, cuando un carro bomba explotó cerca de la Ba...
Un devastador atentado terrorista sacudió la ciudad de Cali, Colombia, el 21 de agosto de 2025, cuando un carro bomba explotó cerca de la Base Aérea Marco Fidel Suárez, ubicada en la carrera 8 con calle 52, en el oriente de la ciudad. Según el último balance oficial del Puesto de Mando Unificado (PMU) de Cali, el ataque dejó al menos seis personas muertas, incluyendo un menor de nueve años, y más de 50 heridos, varios de ellos en estado grave. El incidente, ocurrido a las 14:50 horas, provocó pánico en una zona comercial y residencial concurrida, causando daños estructurales significativos en viviendas, locales comerciales y vehículos.
El ataque, atribuido preliminarmente por el presidente Gustavo Petro al Estado Mayor Central (EMC), la mayor disidencia de las FARC liderada por alias Iván Mordisco, se considera una reacción a las ofensivas del ejército en el Cañón del Micay, en el vecino departamento del Cauca. Petro señaló que el atentado buscaba “irradiar pánico” entre la población civil, destacando su carácter terrorista. El ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, también vinculó el ataque al “cartel del narco” de Mordisco, asegurando que refleja una respuesta desesperada ante la pérdida de control del narcotráfico en Valle del Cauca, Cauca y Nariño.
Videos compartidos en redes sociales muestran la magnitud de la explosión: columnas de humo negro, vehículos calcinados, motocicletas destruidas y personas heridas en el suelo siendo atendidas por equipos de emergencia. Testigos reportaron dos fuertes estruendos que generaron caos, con gritos de auxilio y pedidos desesperados de ambulancias. Una grabación captó a un hombre exclamando: “¡Llamen a ambulancias, hay muchos heridos por un atentado frente a la Base Aérea!”. Los daños materiales incluyen seis vehículos afectados, la fachada de un supermercado colapsada y varias casas y comercios con graves deterioros estructurales.
La Fuerza Aeroespacial Colombiana condenó el ataque, perpetrado con un camión cargado con cilindros bomba, y confirmó que se están verificando daños en sus instalaciones y personal. La Policía Nacional, junto con el grupo antiexplosivos, acordonó la zona, y se descartó que una furgoneta cercana contuviera más explosivos tras una evaluación inicial. La Alcaldía de Cali, liderada por el alcalde Alejandro Éder, activó un PMU para coordinar la respuesta y ofreció una recompensa de 400 millones de pesos (unos 100.000 dólares) por información que permita capturar a los responsables. Además, se impusieron restricciones al tránsito de camiones de más de cuatro toneladas entre las 19:00 y las 4:00 horas como medida preventiva.
Las autoridades reportaron la detención de dos presuntos sospechosos, uno de ellos identificado por Petro como alias Sebastián, supuestamente vinculado al EMC. La Fiscalía General de la Nación asignó un fiscal especializado en organizaciones criminales para liderar la investigación, que busca esclarecer las causas y los autores del ataque. El general Hugo López Barreto, jefe de Estado Mayor de Operaciones de las Fuerzas Militares, ordenó el acuartelamiento de primer grado en todas las unidades del país para prevenir nuevos incidentes, tras otro ataque el mismo día en Amalfi, Antioquia, donde un helicóptero policial fue derribado, dejando ocho muertos y ocho heridos.
Este atentado se suma a una ola de violencia en Cali, que en junio de 2025 sufrió tres explosiones atribuidas a la disidencia del Frente Jaime Martínez Beltrán, dejando más de 70 heridos. La ciudad, que albergó la COP16 en 2024, enfrenta desafíos de seguridad debido a su cercanía con el Cauca, un foco de conflicto armado y narcotráfico. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, llamó a la unidad para enfrentar el terrorismo, mientras el ministro del Interior, Armando Benedetti, anunció reuniones con autoridades para diseñar estrategias contra estas redes criminales. La Defensora del Pueblo, Iris Marín, expresó su rechazo y solidaridad con las víctimas.
El atentado ha generado indignación y temor en Cali, con líderes locales y nacionales exigiendo acciones contundentes. La senadora María Fernanda Cabal y la exgobernadora Clara Luz Roldán criticaron la gestión del gobierno de Petro, pidiendo medidas más firmes contra el crimen. La ciudad permanece en máxima alerta, con accesos blindados y un despliegue reforzado de fuerzas de seguridad para evitar represalias o nuevos ataques, mientras la comunidad llora a las víctimas y teme una escalada de violencia en la región.





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