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La Fundación Civismo, un think tank dedicado al análisis de políticas públicas y economía, ha vuelto a poner el foco en la presión fiscal que soportan los trabajadores españoles con motivo del Día de la Liberación Fiscal, celebrado este lunes, 18 de agosto de 2025. Este día simbólico marca el momento del año en el que, según los cálculos de la fundación, los trabajadores dejan de destinar sus ingresos al pago de impuestos y comienzan a trabajar para sí mismos. En 2025, este hito llega tras 230 días de trabajo, lo que implica que los españoles dedican más de siete meses de su salario anual a cumplir con sus obligaciones tributarias.
Según el informe presentado por Fundación Civismo, un trabajador con un salario bruto medio de 31.698 euros al año percibe, tras las retenciones fiscales y las cotizaciones sociales, un salario neto de apenas 21.979 euros. Esto significa que el trabajador se queda con algo más del 69% de su salario bruto, mientras que el Estado retiene aproximadamente el 30,6% en concepto de IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) y cotizaciones a la Seguridad Social. Sin embargo, la carga fiscal real es aún mayor si se considera el coste total para la empresa, que asciende a 41.388 euros por empleado. Este importe incluye las cotizaciones sociales a cargo del empleador, lo que eleva la presión fiscal efectiva al 46,9% del coste laboral total. En términos prácticos, de cada 100 euros que una empresa destina a un trabajador, casi 47 euros terminan en manos del Estado.
El cálculo del Día de la Liberación Fiscal se basa en un análisis detallado de la estructura tributaria española, que incluye no solo el IRPF y las cotizaciones sociales, sino también otros impuestos indirectos como el IVA, los impuestos especiales y las tasas que afectan al poder adquisitivo de los ciudadanos. Fundación Civismo destaca que esta elevada carga fiscal sitúa a España entre los países de la OCDE con mayor presión tributaria sobre las rentas del trabajo, lo que limita la capacidad de los trabajadores para ahorrar o consumir y reduce el atractivo del país para las empresas.
El informe también subraya las diferencias regionales en la presión fiscal, ya que las comunidades autónomas tienen cierta autonomía para modular el IRPF y otros tributos. Por ejemplo, regiones como Madrid, con una fiscalidad más baja, presentan un Día de la Liberación Fiscal algo más temprano que otras como Cataluña o Valencia, donde los impuestos autonómicos son más elevados. Además, la fundación critica la falta de transparencia en el sistema tributario y el aumento progresivo de la carga fiscal en los últimos años, especialmente tras las reformas fiscales implementadas para financiar el gasto público creciente.
La Fundación Civismo aboga por una reforma fiscal que reduzca la presión sobre los trabajadores y las empresas, promoviendo un sistema más eficiente que fomente el crecimiento económico y la creación de empleo. En su comunicado, la organización señala que "los españoles trabajan casi la mitad del año para el Estado, lo que limita su libertad económica y su capacidad para decidir cómo gestionar sus ingresos". Asimismo, advierten que la elevada fiscalidad puede desincentivar la inversión y la innovación, afectando la competitividad de España en un contexto global.
El Día de la Liberación Fiscal ha generado un intenso debate en redes sociales y medios de comunicación, con opiniones divididas. Mientras algunos defienden el sistema tributario como necesario para financiar servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación o las pensiones, otros consideran que la carga fiscal es excesiva y que el Estado debería optimizar el gasto público para aliviar la presión sobre los contribuyentes. En este contexto, Fundación Civismo ha instado al Gobierno a revisar las políticas fiscales y a priorizar medidas que impulsen el crecimiento económico sin castigar a los trabajadores.





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